Diego Alarcón Donayre

La derrota moral

Written by Diego Alarcón Donayre. Posted in Columna Joven, Lo nuevo

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Published on January 17, 2012 with 2 Comments

Quien muere tratando de asesinar no es una víctima, es un asesino frustrado

Estamos aquí, 2011, en un país supuestamente pacífico; donde, supuestamente, triunfó la democracia sobre la amenaza terrorista. Si, casi diez años después de los coches bomba, los apagones, las matanzas; después de la derrota de la intentona dictatorial-marxista.

En lo económico no somos la panacea, pero estamos mejor que antes. No somos el país más demócrata del mundo; pero tampoco somos Venezuela. Sin embargo, parece que algunos peruanos tienen memoria selectiva; o lo que es peor aún, memoria “comercial” —apropósito del estupendo negocio de los Derechos humanos—.

A las 8:19 de la noche del 17 de diciembre de 1996; comenzó una de las pruebas más difíciles que ha tenido que soportar nuestro país. 14 miembros del grupo terrorista “MRTA”, tomaron la residencia del embajador de Japón. El Perú estaba atento a cualquier movimiento que se realizara en ese domicilio. Prensa peruana y extranjera se ubicaban a las afueras de la residencia. Así transcurrieron los meses. El Estado Peruano analizaba que medidas había que tomar. El 22 Abril de 1997, se inicio la operación Chavín de Huantar. Comandos caídos; emerretistas caídos; un gran temor se percibía en el Perú. La Bandera del “MRTA” era despojada de la embajada; al parecer, la operación había sido un éxito. El Perú entero parecía haber recobrado la paz; los movimientos pro-terrorismo parecían haber mordido el polvo de la derrota.

Paso el tiempo. Sendero luminoso —grupúsculo marxistoide— se refugia en la selva peruana cual caimán esperando a su presa. Para garantizar su subsistencia, se aliaron con los narcotraficantes. El “MRTA”, ya casi no existe —o por lo menos es lo que se percibe—. Al parecer el Perú gano “la batalla contra el terrorismo”.

Sin embargo, “las viudas del terrorismo” —grupo de simpatizantes de los grupos terroristas que no tomaron participación en la lucha armada, sino que se encargaron de abrirles camino de una forma “legítima”— se han refugiado en las denominadas ONG defensoras de los Derechos humanos. Pero no solo se han refugiado en las ONGs, sino que también se han enquistado en el Poder Judicial, las Universidades, los “Frentes de Defensa” — grupúsculos que utilizan el término “sociedad civil” como escudo— y todo colectivo pro-izquierda.

¿Realmente ganamos la “lucha contra el terrorismo”? Esta pregunta es necesaria, pues se acaba de denunciar al Estado Peruano y a los comandos Chavín de Huantar por supuestas “ejecuciones extra-judiciales”. Pero ¿Quiénes son los que denuncian al estado peruano? O pero aún ¿Por qué se denuncia al Estado peruano si es que ya hay un proceso abierto en el fuero civil, además del que se hiciera en el fuero militar? ¿Cuál es el afán de reabrir heridas en la nación? Realmente es una pena saber que no valoramos el accionar de los héroes nacionales que entregaron su vida por erradicar el cáncer terrorista. No puede ser posible que bajo la excusa de “Derechos Humanos” se juegue con el honor de los valerosos soldados.

Muchos siguen pensando en “museos de la memoria”, en “ojos que lloran”; habría que preguntarse, ¿Quién hizo llorar el ojo? Habría que preguntarse quiénes son estos paladines de los derechos humanos; y también, ¿Por qué solo defienden a los terroristas?

Es que moralmente perdimos la batalla. Parece que no aprendimos de nuestros errores. Parece que no aprendimos que no podemos tener un estado endeble frente a intentonas terroristas y pro-terroristas. Sin embargo, “las viudas de sendero”, y también del “MRTA” —léase marxistas asolapados, caviares, “progres”; siguen con su idea de “guerra política”. Es más, algunos infelices hablan de “amnistía general para la reconciliación nacional”; realmente patético— no dejan cerrar la herida que dejó el terrorismo en el Perú. Sin embargo, infelices terroristas se pasean por EEUU y Chile como si con ellos no hubiera pasado nada; como si lo hecho por ellos fue solo un “error de la juventud”.

Moralmente hemos perdido. Somos un país en donde el sub-desarrollo está en la mente. Somos un país que olvida rápido y que no juzga con la misma rigurosidad al terrorista que al soldado.

Los jóvenes, muchos de los que no vivieron el terror de la amenaza totalitarista, se lanzan con mensajes “políticamente correctos”, en defensa de “ex-terroristas”; en contra de proyectos mineros; en un supuesto amor por el “ecologismo”. ¿Quiénes son los que han confundido a nuestra juventud? De seguro que, muchos de ellos, por algún profesor universitario que, en su juventud, fue fiel seguidor del pensamiento Gonzalo.

Los Derechos Humanos son para todas las personas, no solo para terroristas. Pero habría que hacerse otra pregunta… ¿Qué tan humanos han sido los terroristas? De seguro que las “cárceles del pueblo” nos pueden dar una aproximación.

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2 Comments

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  1. No puedes generalizar diciendo que la lucha de los derechos humanos es un negocio, estás faltando a la verdad, tampoco puedes generalizar y decir que las ONG’s son el refugio de simpatizantes de grupos terroristas.
    Lo que está sucediendo en Perú es algo bastante preocupante, pero me parece un tanto irresponsable de tu parte generalizar.
    Te recomiendo que revises este link http://www.cverdad.org.pe/ no todos los que defendemos los Derechos Humanos defendemos el terrorismo.

    • Diego Alarcón Donayre

      Sara, en el caso de las ONGs, me refiero sobre aquellas que han hecho de las defensa de los Derechos Humanos un negocio. No trato de generalizar.Me refiero sólo a aquellas que han pervertido el sentido de estos Derechos. Nosotros creemos en los Derechos Humanos, de eso no tengo duda. Además, el sentido de derrota moral tiene como propósito reflexionar sobre cómo se ha distorsionado la historia, y resultado de eso, hoy tenemos grupos que piensan que aquí hubo una guerra, cuando en realidad sólo hubo una pandilla polpotiana que quería el pode político sin importar el baño de sangre que causó. Defiendo los Derechos Humanos, pero no se puede de una forma interesada pervertir el sentido de estos Derechos. Saludos.

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