Home Artículos ¡Tengamos la libertad de traer nuestro oro de regreso!, por Luisana González
¡Tengamos la libertad de traer nuestro oro de regreso!, por Luisana González

¡Tengamos la libertad de traer nuestro oro de regreso!, por Luisana González

12
0

Les compartimos el artículo de la participante venezolana Luisana González de la IX edición de la Universidad de la Libertad (UDL), que se llevó a cabo en Caracas, Venezuela.

Luisana reflexiona sobre la importancia del capital humano venezolano que debido a la crisis económica y política ha causado que profesionales de toda edad se vean en la necesidad de emigrar para buscar mejores oportunidades, ocasionando inestabilidad en el campo laboral y de producción.

¡Tengamos la libertad de traer nuestro oro de regreso!

Desde hace muchísimos años, hemos hablado de la búsqueda de la libertad. Pero, ¿entendemos realmente qué es la libertad? o peor aún, ¿tenemos el mismo concepto de libertad? Yo creo que no. Es precisamente ahí donde hemos fallado como generación. Sin embargo, cada país en un momento oportuno encontró el espacio para unir los objetivos propuestos en la misma búsqueda de la libertad que les ha dado como resultado el avance y el posicionamiento de sus sistemas de gobierno.

Actualmente, Venezuela atraviesa una de las peores crisis que cualquier país del mundo podría tener. La emigración de capital humano, que ha aumentado casi un 70% en los dos últimos años, tiene como consecuencia directa un impacto negativo en la economía de nuestro país. Aunque muchos de ustedes no estén muy de acuerdo conmigo, creo que fue justamente esta crisis la que nos hizo encontrar la misma visión sobre la libertad, por la que tenemos que trabajar, apostando desde lo colectivo y no desde lo individual.

Creo que hemos logrado entender que la libertad parte desde el posicionamiento de la economía para el bienestar social. A pesar de que sabemos perfectamente lo que defendemos, seguimos sin tener una estrategia de cómo hacerlo. Y para mí la mejor estrategia a la que debemos apostar es la formación y preparación de nuestros ciudadanos para lograr el posicionamiento económico que buscamos.

“Este país siempre se ha caracterizado por la alta calidad de la gerencia empresarial, pero se está corriendo el riesgo de que los niveles de calidad disminuyan ante tanta emigración, lo que ya está ocurriendo en muchos casos”, comentó Miguel Antonetti, consultor y ex socio de Korn Ferry International.

La mayoría de los profesionales entran a las diversas empresas esperando obtener la oportunidad de irse al exterior a encontrar una mejor calidad de vida. Países que fueron potenciales emisores de emigrantes para nuestro país, hoy reciben de la misma forma nuestro mejor oro: ¡venezolanos preparados!

Cada intelecto que parte, lleva una maleta de sueños, sueños que pudo cumplir en su tierra. Los lleva a otro lugar para sembrar y cosechar lo que en su tierra no pudo. “Quien se va pierde arraigo y desarraigo”, como expresa Iván de la Vega, Director del Laboratorio Internacional de migración de la Universidad Bolívar.

Se ha vuelto constante la salida de personas de nuestro país. No solo la población preparada sino también el venezolano históricamente marginado que busca la mínima oportunidad para ganar, aunque sean pocas divisas que pueda transformar, en un abrir y cerrar de ojos, en muchos bolívares.

No somos un país de cultura migratoria, pero tenemos más de 24 meses sin saber cómo detener o manejar la situación. El gobierno venezolano hasta ahora no toma ningún tipo de medida ni plantea alguna política pública que pueda ayudar a detener la fuga de su capital productivo, sin contar que desde el 2010 el INE no difunde ninguna data en la que se pueda conocer de forma oficial los números de migración en nuestro país.

Cada persona que parte a trabajar en otro país representa una pérdida significativa para el nuestro, tomando en cuenta la cantidad de personas preparadas que se marcha y la inversión que hace el estado en cada una de ellas, inversión que no retorna al país porque nuestro brazo de trabajo e impulso, monetiza o trabaja en grandes empresas en el extranjero; pero la esperanza todavía se mantiene. Nuestra cultura es tan maternal y abrigadora que más del  50% de nuestros ciudadanos inmigrantes espera el más mínimo avance del país para volver a sus raíces.

(12)

Loading Facebook Comments ...

DEJE SU COMENTARIO

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *