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Tu firma en la historia, por Alejandro Cavero | Opinión | Lucidez.pe
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Tu firma en la historia, por Alejandro Cavero | Opinión | Lucidez.pe

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Hace algunos días el colectivo ‘Todos Tenemos Derechos’ y el Instituto Político para la Libertad decidieron iniciar una labor titánica: recolectar 5 mil firmas para interponer una acción de inconstitucionalidad en contra del requisito legal que establece que la unión de hecho solo puede ser fruto de la convivencia entre un hombre y una mujer.

Como es evidente, este requisito va en contra del artículo dos de nuestra carta magna, el cual sostiene que ninguna persona puede ser discriminada por razón de su orientación sexual. ¿Por qué entonces una persona heterosexual tendría derecho a todos los beneficios de la unión de hecho (propiedad, herencia, entre otros) y no alguien con orientación sexual homosexual? La distinción es irrazonable y evidente.

La cruzada que buscan recorrer estos activistas de la libertad, sin embargo, no es sencilla. No solo porque tendrán en contra una apabullante mayoría fujimorista y conservadora en el Congreso, sino porque aún este no es un tema que haya sido eliminado de tabúes en el subconsciente de los peruanos. Si bien la mayoría de los ciudadanos está a favor de que las personas del mismo sexo puedan hacer vida en común, aún existen muchos temores, en su mayoría infundados, sobre la adopción o el uso de la palabra ‘matrimonio’.

La historia, no obstante, ha probado que los derechos son, en estricto, conquistas sociales de las minorías, y que no pueden estar sujetos a la imposición política de quienes son más. La iniciativa que han empezado, es por tanto, una gesta ciudadana. No busca que un grupo de legisladores, por lo general manejados por conveniencia política y no por principios, decida ni deba legislar sobre la materia para que miles de peruanos puedan acceder a la igualdad de derechos. La gesta es puramente legal, y no pide privilegios ni leyes, sino reconocimiento.

La democracia, bien entendida, significa institucionalidad. Y el Estado de derecho, que de ella se desprende, tiene un propósito bastante claro: respetar los derechos individuales en igualdad de condiciones para todos.

Un sistema político puramente de mayorías (como es el Congreso), lamentablemente, no siempre puede garantizar esto. Las mayorías pueden abusar, discriminar, oprimir, a veces con ceguera política u otras por simple conveniencia. Cuando ocurren estos casos, el Estado de Derecho provee una serie de mecanismos para que los ciudadanos podamos hacer respetar los derechos base en los que se funda nuestra convivencia política: esos mecanismos son los judiciales y constitucionales.

¿Por qué existen los jueces? Porque estos se encargan de hacer respetar la ley. ¿Por qué existen jueces constitucionales? Porque estos hacen respetar la constitución. ¿Y por qué los ciudadanos debemos respetar la constitución? Porque esta contiene los derechos fundamentales bajo los que todos los ciudadanos hacemos posible (y viable) nuestra convivencia en común. Y el principio fundamental de la constitución es, en especial, el control del poder. Sobre todo el abuso del poder. Cuando un Congreso, omitiendo su deber de legislar en favor de las minorías, oprime y discrimina a los ciudadanos del mismo sexo que en uso de sus derechos constitucionales a la igualdad, al desarrollo de la libre personalidad, y sin hacerle daño a terceros, desean hacer vida en común, el Congreso está abusando de su poder y violentando la constitución.

Es entonces, en esa medida, que los ciudadanos pueden acudir al Tribunal Constitucional para que este haga valer los derechos que nuestra constitución ya establece: igualdad y no discriminación por razón de la orientación sexual. Los jueces son entonces garantes de los derechos individuales y constitucionales, fundamento de la convivencia pacífica para la que nuestra constitución fue concebida como pilar fundamental.

La iniciativa para acudir a los cortes, como ha ocurrido en muchos otros países, no es nueva. Pero en nuestro país será una importante encrucijada que requiere el apoyo de todos los peruanos de buena voluntad que quieran luchar por la igualdad de derechos. Hay miles de peruanos que esperan no ningún privilegio, ni ningún favor, sino simple igualdad para que se les permita hacer su vida como mejor les parezca. La homosexualidad no se enseña ni se predica, lo que se predica es la homofobia, como dijo hace algunos días nuestra ministra de educación.

La ayuda de todos será fundamental. Si desean sumarse a esta campaña, colaborar a recolectar firmas u organizar brigadas en defensa de esta causa, adjunto abajo los teléfonos de contacto de los organizadores. Construyamos todos juntos un país más humano, más libre y más democrático. ¡Súmate!

Contacto:
Yesenia Alvarez:

yalvarez@iplperu.org


Pablo Sánchez Nassif:

psanchez@todostenemosderechos.org.pe

 

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