Bolivia: otra crisis del socialismo del siglo XXI

Por Antonella Marty (Argentina)

No caben dudas de que Evo Morales, quien busca ser el eterno mandatario de Bolivia, se ha encargado de desmenuzar la democracia y el Estado de derecho de su país. De este modo, ha estado haciendo cientos de volteretas para no abandonar el poder. Así y todo, cabe remarcar que hace muy poco afirmó que «su reelección indefinida es su derecho humano». Sin palabras. Morales comenzó por aniquilar la Constitución Nacional y, como han hecho los tradicionales populistas latinoamericanos, ha retocado el país a gusto y necesidad, liquidando la República de Bolivia y sustituyéndola por un «Estado Plurinacional», otra franquicia del castrochavismo.

Morales también ha buscado eliminar a la oposición política, al igual que la libertad de expresión: ha utilizado al sistema judicial para reprimir a quien no comparte su opinión. Además, ejerce una constante persecución contra miles de bolivianos: hoy en este país existen presos políticos. En Bolivia, Human Rights Watch (HRW) ha denunciado la existencia de violaciones a los derechos humanos y el «uso extendido y arbitrario de la prisión», además de un «clima hostil para los defensores de derechos humanos», donde existen «amenazas a la independencia judicial».

En el 2011, Óscar Ortiz Antelo, senador nacional boliviano por el partido Demócratas, sintetizó en su artículo Bolivia: persecución política la cruda situación de los presos políticos y de los derechos humanos de su país en esos años: «La persecución política en Bolivia se ha intensificado desde la reelección de Evo Morales. Gobernadores y alcaldes suspendidos ante la sola apertura de la causa, otros acosados judicialmente por los innumerables procesos que se les inicia desde el oficialismo. El resultado, un país donde la gente vive entre la inseguridad y la indefensión, lo que también afecta la economía, estancada por la falta de seguridad y confianza».

El senador también expuso cómo la persecución judicial afecta a los opositores en todo el país: «En La Paz, el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas fue enjuiciado, su casa fue asaltada por grupos afines al gobierno del MAS (Movimiento al Socialismo, partido de Evo Morales) y su familia golpeada. El alcalde de La Paz, Luis Revilla, el ex candidato a la presidencia, Samuel Doria Medina y el ex aliado del gobierno, Juan del Granado, también han sido enjuiciados. […] En Potosí, el alcalde René Joaquino, ha sido suspendido de su cargo y en Oruro la actual alcaldesa, Rocío Pimentel, está a punto de sufrir la misma suerte. En el Beni, el actual gobernador Ernesto Suarez, se enfrenta a una evidente conspiración del MAS para suspenderlo de su cargo y en Cochabamba, referentes de la oposición como el ex diputado Arturo Murillo y la actual concejal municipal, Ninoska Lazarte, también enfrentan la persecución judicial. En Santa Cruz, el gobernador Rubén Costas, enfrenta varios juicios, la mayoría de ellos por haber hecho críticas a autoridades del gobierno del MAS. Perseguir a los que hacen crítica es una figura penal que ya no existe en los Estados que respetan los derechos humanos. La presidente del Concejo Municipal, Desiree Bravo, fue privada de su libertad al igual que Alcides Villagomes, presidente de la Asamblea Legislativa. El alcalde de Buena Vista, Bladimir Chaves, se encuentra en prisión desde hace cinco meses. El alcalde de Cotoca, Wilfredo Añez, también fue privado de libertad […] Peor aún, existen más de veinte presos políticos sin juicio. Quien más sufre es el pueblo. Mientras las autoridades se ocupan de perseguir a quienes piensan diferente, los problemas no se solucionan, la economía se deteriora y la inseguridad se multiplica».

A modo de conclusión, es de conocimiento público que el cocalero y mandatario de Bolivia, Evo Morales, llegó al asiento de Gobierno de dicha nación por acción de Hugo Chávez y Fidel Castro (a este último lo llamaba «papá»). La experiencia populista en la región nos demuestra que Morales está calcando el modus operandi al perfecto estilo castrista. Lo que es importante tener en cuenta es que los latinoamericanos no debemos olvidarnos de Bolivia: los caminos por los que actualmente están transitando los bolivianos son de barro rojo y, de seguir por ese sendero, tarde o temprano, este país podría convertirse en otra Venezuela.

Bolivia necesita un cambio urgente. Bolivia necesita libertad y democracia. Colaboremos desde la región para que nuestra región siga avanzando hacia la libertad y no nos quedemos callados ante los atropellos que comete el nefasto socialismo de Morales.

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