Male enjoying the freedom in a wasteland at Guajira, Colombia. South America. Latin America Culture

“La cura salió más cara que la enfermedad”

Por Kendley Joseph (Haití)

Desde la segunda mitad del siglo pasado, el aumento del descrédito de la clase política tradicional en América Latina por las malas prácticas políticas provocó el surgimiento de movimientos de izquierda a finales de la década de 1990 y comienzos del 2000, que, mediante el voto popular, construyeron mayorías electorales para alcanzar la presidencia del país; a pesar de que, años atrás, esos mismos proyectos habían fracasado con la alternativa revolucionaria.

La coyuntura (“fracaso” del neoliberalismo;desigualdad entre las castas, privatizaciones de sectores fundamentales, la no existencia de un libre mercado real, políticas económicas injustas, la violación de los derechos humanos del pueblo indígena) sirvió como escenario ideal para que se apele a la figura de un vengador social… un mesías. Figuras como Chávez, cuyo éxito inmediato en Venezuela generó un modelo de exportación a toda América Latina del “socialismo del siglo XXI”, dieron cabida al surgimiento de presidentes como Kirchner, Morales, Lula da Silva, Correa, entre otros.

Al principio, esos modelos de Gobiernos enfatizaron sus políticas en lo social, los que les generó mucha simpatía.  Hubo una gran asistencia social; no obstante, el Estado de derecho ha ido en descenso conforme avanza el tiempo.

Desde la llegada de Morales a Bolivia, no existe la separación de los poderes (“la independencia de poderes está al servicio del imperio EE.UU, ya que genera golpes judiciales contra presidentes anticapitalistas”, sostuvo Morales). Bolivia cuenta con un puntaje de 0.38/1 en el Índice de Estado de derecho (2017/18 - WJP) y un 47.7/100 en índice de libertad económica.

Aunque su administración ha sido imputada por corrupción, ha conseguido crear una especie de blindaje con la mayoría (cámara legislativa y justicia). El propio mandatario ha afirmado que “el poder judicial de los países no debería ser independiente”, poniendo de ejemplo la destitución de la expresidenta Rousseff, “por denuncias de corrupción. La justicia ha sido limitada exclusivamente a los disidentes del oficialismo.

Uno de los momentos más difíciles por los que atraviesan los Gobiernos de izquierda es que su salida del poder es sinónimo de procesos judiciales, por ello incurren a argucias de cualquier índole para preservarse en el poder: alterar la constitución, realizar concertaciones políticas para transferir los cargos a sus relevos para darle continuidad a su gestión y el control de los medios de comunicación. Esas son las consecuencias de cuando la sociedad apuesta a decapitar todo su ordenamiento político al recurrir a un vengador social: los resultados nunca son del todo agradables.

Hace unos meses tuve la oportunidad de participar en la UDL, en Bolivia. Esa grata participación me permitió conocer un poco la realidad que atraviesan los países latinoamericanos, caracterizados por la no existencia de un Estado de derecho eficiente. Si no nos unimos para promover la libertad, contra la imposición de una sola ideología, contra la coacción estatal y contra el Estado de terror, estaremos siendo cómplices de las peores injusticias.

Publicado originalmente en: http://agendajeunes.com/2018/06/la-cura-salio-mas-cara-que-la-enfermedad/

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