Hace falta criterio

Aunque la inscripción del grupo neonazi debiera quedar inmediatamente sin efecto, por este conocimiento previo que han divulgado medios de comunicación tiempo atrás, la legislación establece que la declaración de ilegalidad de una organización política debiera efectuarse una vez obrados y descubiertos hechos antidemocráticos (aunque este proceso burocrático se extendería en tiempo y en gastos económicos)

Por Vanessa Quinde Montero*

Piura, 12 de abril de 2010

Entre los temas frescos de agenda pública de medios está la inscripción del movimiento político INCA ante el Jurado Nacional de Elecciones como partido político representativo en el Perú.

La noticia ha causado controversia porque existen antecedentes -probados- que este movimiento es de ideología extrema anti democrática neonazi. Y como es importancia del país entero, toda persona, o grupo político, o ideología misma que haga tambalear la estabilidad democrática por una imposición dictadora debe ser respetada pero inhibida.

Aunque la inscripción del grupo neonazi debiera quedar inmediatamente sin efecto, por este conocimiento previo que han divulgado medios de comunicación tiempo atrás, la legislación establece que la declaración de ilegalidad de una organización política debiera efectuarse una vez obrados y descubiertos hechos antidemocráticos (aunque este proceso burocrático se extendería en tiempo y en gastos económicos).

Sin embargo, si la inscripción de un movimiento como partido político no se fuese considerada un simple “procedimiento administrativo”, si no fuese tomado tan superficialmente, esta situación conflictiva hubiera podido ser evitada, porque ahora la agenda está enfrascada en buscar culpas y culpables y los protagonistas en lavarse las manos.

La verdad es que hay dos instancias del hombre que no deben ser confundidas a efectos de este tema: la libertad de pensamiento y los actos que violan derechos humanos (que podrían interpretarse libres). Mientras no se descubra abusos de derechos humanos, ningún movimiento político puede ser juzgado, pero sí es importante analizar seriamente su tendencia, porque es de conocimiento mundial que el nazismo –o neonazismo, que no ha de tener mucha diferencia- desacredita fuertemente la democracia y quebranta derechos. La situación es un poco parecida a la exclusión de Cuba del sistema interamericano de la OEA en 1962: la ideología marxista-leninista del régimen fue considerada “incompatible con el sistema interamericano” una vez cometidos hechos antidemocráticos -no obstante, en junio del año pasado, bajo la secretaría general del respetadísimo José Miguel Insulza, Cuba fue reintegrada aunque la situación política de la isla no ha cambiado-.

Si es de conocimiento histórico mundial que el marxismo, el leninismo, el nazismo, el socialismo, el comunismo, el stalinismo, ponen en peligro el avance democrático, movimientos bajo estas ideologías deberían ser desarticulados sin dudar. El Jurado Nacional de Elecciones debiera poseer un mecanismo de investigación a la tendencia de ciertos movimientos que pretenden convertirse en partidos políticos para evitar poner en riesgo la estabilidad de la democracia.

Aunque se ha hecho conocer que el JNE no puede impedir la inscripción de una organización política si cumple con presentar todos los requisitos de ley, no basta. Es necesaria una evaluación previa porque se ha descubierto que los estatutos de este movimiento no garantizan el ejercicio irrestricto de la democracia y el respeto a los derechos de la ciudadanía en general.

Hay que pensar, además, que en el Perú existen suficientes partidos políticos de todas tintas incapaces de hacer fuerza común y ceder en pensamiento por tratar de alcanzar la mayoría. ¿Cuántas hojas se habrán de usar el 2011 para enlistar todos los partidos que pretenden ocupar un turno en el gobierno central? La inscripción de un movimiento debiera ser un proceso de gran importancia porque podría tratarse del próximo partido en la silla presidencial.

*Vanessa Quinde Montero, es estudiante de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura. Ha participado del programa que organiza la Universidad El Cato – Francisco Marroquín sobre las ideas del liberalismo en América Latina. Ha estudiado la mención en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Los Andes en Chile.

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