Hayek: Teoría del ciclo económico

Por Isaac Leobardo Sánchez Juárez

La economía mundial actual atraviesa por momentos críticos, buena parte de esta situación se debe al hecho de que se han implementado políticas equivocadas, guiadas por criterios teóricos que una y otra vez han demostrado no corresponderse con la realidad.

Desde que se inició la actual crisis a mediados del 2008 y hasta la fecha, la mayoría de naciones del mundo han puesto en marcha políticas fiscales agresivas con el objetivo de impulsar la demanda, la consecuencia de esto ha sido al abultamiento de los déficits fiscales de los países que lo han hecho, lo que ha vulnerado aún más el sistema económico mundial.

La idea de que el gasto público contribuye a la recuperación de las crisis o recesiones se basa teóricamente en las ideas de Keynes de 1936 y empíricamente en las políticas seguidas, principalmente, por EE.UU. para la salida de la Gran Depresión y durante la Segunda Guerra Mundial. La realidad es que en el mediano plazo las políticas keynesianas a lo único que contribuyeron es al incremento de la inflación, al desplazamiento de la inversión privada y al desequilibrio en las finanzas públicas.

El seguir un paradigma equivocado ha tenido consecuencias nefastas sobre el bienestar humano, la medicina que se ha suministrado no ha hecho más que agravar la enfermedad. Friedrich A. Hayek durante los primeros años de la década de los treinta sostuvo un intenso debate con Keynes, cuyo objetivo básico consistía en demostrar lo erróneo de los planteamientos de éste último. El debate quedo en el olvido y ahora vivimos las consecuencias de ello.

Para Hayek toda teoría convincente del ciclo debe ser congruente con lo que él llamaba teoría del equilibrio. De acuerdo con ésta, en una economía de mercado los cambios en las condiciones subyacentes de la oferta y la demanda implican cambios en los precios relativos, cambios que no cesan hasta que la oferta y la demanda se equilibran en todos los mercados. Siempre que los precios sean realmente libres, el mecanismo de precios coordinará las acciones de los agentes a ambos lados de cualquier mercado.

Uno de estos mercados es el de préstamos, donde se encuentran los intereses de prestamistas y demandantes de fondos. Al analizarlo Hayek usó el concepto de tasa natural de interés propuesto por Wicksell, según este autor la tasa natural de interés es aquella que iguala el ahorro con la inversión.

La decisión de las economías domésticas de ahorrar se interpreta como una decisión de posponer el consumo presente por el futuro. El dinero ahorrado es demandado por las empresas para financiar sus proyectos de inversión, esto es, se utiliza para la compra de bienes de capital. Bajo este escenario, la tasa natural de interés coordina las actividades de los diversos agentes involucrados.

La tasa natural de interés es un precio relativo y sus variaciones sirven para coordinar las preferencias de una sociedad en relación al consumo actual y futuro con los procesos de producción que generan los bienes.

En la teoría de ciclo económico de Hayek, el mecanismo de precios coordina la actividad económica, la cual, en el proceso de un ciclo, pierde su orden de alguna manera. De hecho, durante la fase de crisis del ciclo se genera una sobreproducción de bienes de capital. ¿Qué es lo que impide que la tasa de interés realice su función coordinativa?

Hayek utilizando la concepción Wickselliana de la teoría del capital postulaba que existía otra tasa de interés, la de mercado, la cual depende de las actividades crediticias de los bancos y puede ser diferente de la natural. La tasa de interés de mercado caerá por debajo de la natural al aumentar los bancos su crédito. La contribución de Hayek consistió en sostener que la desviación de la tasa de interés de mercado respecto de la natural es la causa del ciclo económico.

Un ciclo normal presenta la siguiente secuencia: los bancos expanden el crédito, disminuyendo la tasa de interés de mercado para inducir a las empresas a solicitar préstamos. Éstas hacen uso de su poder adquisitivo ampliado para alargar poco a poco el proceso productivo, como si hubiera ocurrido un descenso de la tasa natural de interés. En una economía con pleno empleo de recursos, esto aleja los recursos de los consumidores. A diferencia de cuando cae la tasa natural de interés, los consumidores en este caso no han reducido voluntariamente su deseo de consumo en términos reales, sino que se han visto obligados a consumir menos de lo que desean.

Para Hayek, el fenómeno anterior se denominaba ahorro forzoso. La demanda parcialmente insatisfecha de bienes de consumo presentes empieza a presionar al alza los precios de tales bienes en relación a los futuros, lo que equivale a decir que la tasa de interés de mercado comienza a elevarse. Esto indica a las empresas que sus anteriores decisiones de emprender proyectos de inversión en procesos productivos más largos habían sido incorrectas, es decir, que la demanda de bienes futuros no se había elevado realmente. En consecuencia, dichos proyectos dejan de ser rentables y se abandona antes de ser completados, lo que inicia la crisis o fase recesiva del ciclo.

La única manera de evitar el ciclo consiste en neutralizar los efectos de la creación de crédito haciendo que la tasa de interés del mercado coincida con la natural. Debe entonces buscarse que el dinero sea neutral, algo fácil de decir pero difícil de conseguir en la práctica debido a que desconocemos la tasa natural de interés. En conclusión para Hayek es poca la efectividad de las medidas contra-cíclicas que se puedan poner en marcha.

La teoría de Hayek implica que los precios de mercado, justo antes de la aparición de la crisis, empiezan a elevarse. Si esta elevación se traduce en un incremento del nivel general de precios, entonces las autoridades monetarias podrían ser inducidas a poner un freno precisamente cuando la economía empieza a entrar en la fase recesiva, lo que termina acentuando dicha fase.

Con la crisis encima, la mejor política, de acuerdo con la teoría monetaria y concepción del ciclo económico de Hayek consiste en dejar que las cosas se arreglen por sí solas, algo que resulta muy difícil de alcanzar ya que las autoridades siempre tienen la tentación a actuar. Cualquier intento de estimular artificialmente a la economía mediante inyecciones adicionales de dinero (gasto público) no hace sino deprimir la tasa de interés de mercado, distorsionando todavía más la estructura productiva y acentuando la crisis.

Finalmente, cualquier intento de estimular la demanda privada no haría sino magnificar el problema, ya que precisamente el exceso de demanda privada es una de las características de esta fase del ciclo. Como ha sido teóricamente demostrado por Hayek, la etapa recesiva del ciclo es la única medicina efectiva para reestructurar el equilibrio del sistema. El tiempo y las evidencias observadas durante los últimos años parecen indicar que Keynes estaba equivocado mientras Hayek estaba en lo correcto. ¿Por qué entonces no se abandonan las políticas keynesianas?

Referencias:

Caldwell, Bruce, 2009, Contra Keynes and Cambridge. Essays and Correspondence, Liberty Fund, Indiana, EE.UU.

Hayek, Friedrich, 1933, Monetary Theory and the Trade Cycle, Jonathan Cape, London, UK.

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Isaac Leobardo Sánchez Juárez es Doctorando en Ciencias Sociales por El Colegio de la Frontera Norte en México y fue el ganador del concurso “Caminos de la Libertad” 2009 organizado por TV Azteca.

Fuente: http://www.elcato.org/node/5273

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