Turismo social venezolano

La aprobación por el Parlamento venezolano de un presupuesto para viajes vacacionales a Cuba con precios solidarios, me recuerda los años 60 cuando los cubanos comenzaron a viajar a Moscú para cursos de adiestramiento, a estudiar en universidades, o a conocer las bondades del socialismo, un turismo de recompensa para los servidores de Castro

Por Francisco Chaviano González.

Jaimanitas, 15 de septiembre de 2010 /Cambio-Debate Cuba/.

La aprobación por el Parlamento venezolano de un presupuesto para viajes vacacionales a Cuba con precios solidarios, me recuerda los años 60 cuando los cubanos comenzaron a viajar a Moscú para cursos de adiestramiento, a estudiar en universidades, o a conocer las bondades del socialismo, un turismo de recompensa para los servidores de Castro. Más tarde se estableció una especie de intercambio turístico de bajo costo.

Internamente también se instauró una especie de turismo sui géneris: los campesinos fueron llevados a pasear a la Habana y los capitalinos a visitar las diferentes comandancias de los insurrectos revolucionarios en la Sierra Maestra. Se masificó el sistema de estudio interno o becario, muchos de ellos hijos de campesinos por lo que comenzó a escasear la mano de obra en la agricultura. Para palear tal déficit, se crearon las “escuelas al campo” y detrás de ellas se produjo un torrente de viajeros, familiares que cada semana iban visitar a sus hijos. Los más pequeños también viajaban frecuentemente a campamentos de pioneros para vacacionar.

El país quedó patas arriba con tal desequilibrio, interpretado por muchos como política de buena voluntad del gobierno, se fue imponiendo el control político del pueblo a quien timaron además sus más elementales derechos ciudadanos. En el aspecto económico ocurrió algo similar, la otrora azucarera del mundo se convirtió en incapaz de producir azúcar.

Una amiga que viajó recientemente a Cuba me cuenta que al regreso se encontró en el aeropuerto de la Habana una marea de gorras rojas y pullovers blancos que invadían las puertas de embarque, en las mangas de las camisetas llevaban un sello identificando a la República Bolivariana de Venezuela y delante TURISMO SOCIAL. Y explica: “Me acerqué curiosa a uno de los grupos y me contaron cosas interesantísimas, al final llegamos en conjunto a la misma conclusión de que el gobierno cubano se vende a cambio de petróleo para continuar controlando la situación del país y Chávez gana adeptos entre los indecisos además de convertir en incondicionales a sus votantes con la oferta de cinco días de turismo a Cuba, subvencionándoles la mayor parte de la estancia, gracias a los precios baratos de mercadeo que han ideado ambos gobierno como un medio más de manipular a las masas”.

Piensa mi amiga que el tiro les saldrá por la culata, porque luego de las excursiones programadas para mostrarles las supuestas maravillas del socialismo, los venezolanos zapatearon y “guaguearon” la Habana y sigue diciendo: “Quedaron impactados con nuestro sistema nacional de transporte, el hacinamiento, las colas, las demoras para todo y la falta de aire acondicionado en nuestros ómnibus locales. Confesaron estar perplejos por los sueldos de los trabajadores (muy inferior al más bajo de América) y la mendicidad encubierta pero generalizada”.

Y concluye mi amiga asegurando: “Los venezolanos aún no son conscientes de lo que se les viene encima con el afán de su presidente de calcar “el modelo cubano”. Debían de observar el reconocimiento de Fidel Castro, luego auto tergiversado, de que este no funciona ni para los cubanos”.

La experiencia del maleficio que hemos vivido nos deja clara una cosa: Venezuela corre un gran peligro, porque si Chávez se consolida en el poder, perderán su petróleo igual que nosotros perdimos el azúcar y la miseria se generalizará en aquel país.

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