La falacia de la reducción de la pobreza a cargo del gobierno

Mucho se jacta el gobierno de REDUCIR la pobreza e inclusive la extrema pobreza, como si éste fuese una fábrica de recursos, que reparte a diestra y siniestra logrando sus objetivos, sobretodo cumpliendo con los objetivos del milenio.

Por Marco Antonio Plaza Vidaurre

Mucho se jacta el gobierno de REDUCIR la pobreza e inclusive la extrema pobreza, como si éste fuese una fábrica de recursos, que reparte a diestra y siniestra logrando sus objetivos, sobretodo cumpliendo con los objetivos del milenio.

Lo que no sabe el gobierno, o no quiere saber, o no le dicen, es que la única manera de reducir la pobreza, y esto está sumamente probado, es con mayor cantidad de capital por habitante, y para lograr esto, se requiere de mayores ahorros privados, siguiendo el principio económico que toda inversión tiene como fuente un ahorro. Ahora bien, ¿de dónde obtiene nuestro gobierno los recursos para “disminuir” la pobreza? ¿acaso esos recursos disponibles no serán consecuencia de la mayor producción privada  que tenemos luego de un ahorro y formación de mayor capital en las últimas décadas?  Pero el gobierno más que astuto así como Don Contreras dirá que estos recursos son parte de un plan de ahorro fiscal necesario para épocas de vacas flacas lo que significa en buen cristiano una “política contracíclica” que tanto endiosa nuestro gobierno y sobretodo los políticamente correctos; pero ¿acaso esos ahorros no fueron transferencias de los privados al gobierno a través de los inmensos impuestos que pagamos todos los peruanos? La lógica económica elemental nos dice que mientras más ahorra el gobierno, menos ahorramos e invertimos los individuos.

Si el gobierno tiene o tuvo grandes ahorros fueron por dos causas que las considero perversas; primero, altísimo IGV que afecta a los más pobres, segundo, incompetencia para el gasto de estos recursos (algo parecido a las reservas internacionales netas, éstas crecen geométricamente porque se quiere evitar la caída del tipo de cambio, por tanto no hay ningún mérito al respecto).  Siempre debato con colegas por qué los salarios reales están tan bajos en pleno siglo 21 y muy parecidos a los años sesenta del siglo pasado. Cualquier economista medianamente informado sabría que durante los 70 y 80 la población creció aceleradamente mientras que el capital privado creció apenas, y si le sumamos episodios de destrucción del sistema de precios justamente por políticas económicas distribuidoras del ingreso sin capacidad de ahorro privado que las financien previamente, es decir, políticas económicas  “más justas” o “políticamente correctas”, entonces, es fácil deducir la razón por la cual los salarios reales no siguieron una tendencia creciente, y muy por el contrario, se redujeron. Por tanto, ¿no serán los últimos gobiernos desde los años setenta la fábrica de pobreza y enemigo número uno de los salarios reales de los más pobres?

Pero adonde quería llegar es que la falacia de la reducción de la pobreza a cargo del gobierno consiste en que aquel que recibe recursos de la producción privada intenta reducir la pobreza, lo que en términos más simples es como darle propina a mi hijo y luego decirle que me preste para pagar la luz.  La falacia se produce porque el gobierno vive y existe por el ahorro y capital privado de todos los peruanos acumulados durante décadas, por tanto es imposible que aquel que vive de otros, incluidos los pobres, pueda reducir la pobreza.

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One comment

  • ELISA TORRES dice:

    Me parece un artículo objetivo frente a lo que acontece en nuestro país. Se necesita profesionales competentes y sinceros como Marco para analizar la realidad sin máscaras en nuestro país.

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