Libertad de prensa, garantías para mañana

En pleno auge de las redes sociales, ahora que todo se hizo compartible y comentable, es irónico toparse con alertas como: “debido a las implicaciones que conlleva el artículo 16… nos vemos obligados a eliminar el canal de opinión para lectores”.

Vienen ocurriendo fenómenos en materia de comunicación, información y opinión pública a escala mundial; paralelamente, desencuentros, leyes y reglamentos a escala nacional.

Actualmente, en Bolivia, los medios son agenda de los medios y, desde el discurso gubernamental, también están fungiendo de oposición. Algo anda mal. Encontrar razones que expliquen estas disfuncionalidades obliga a revisar episodios y analizar el proceso que hoy deriva en que la palabra censura despunte en tabloides.

Ni la libertad de expresión, como derecho, ni la libertad de prensa, como conjunto de garantías, habían ocupado tantas editoriales y solicitadas hasta escasos cuatro años atrás. La generación contemporánea a la recuperación de la democracia no había visto protestas con mordazas, ni huelgas de periodistas. Hoy es el pan de cada día.

Supusimos que el Proceso de Cambio conllevaría cambios y así los estamos sobrellevando: no somos más República, sino Estado Plurinacional, el modelo estatista de corte socialista ya está impuesto; basta con echar un vistazo al nuevo texto constitucional para aceptar que Bolivia es otro país. Lo que no estaba en pronósticos es el quiebre en la relación del Gobierno con los medios y, por ende, la actitud del Estado hacia el trabajo de la prensa. Esta última, la disfuncionalidad mayor, es la que pone en riesgo las libertades de prensa y expresión; ésta es la que atenta contra la salud de nuestra democracia.

Como alguien dijo, el periodismo es la historia del presente. Las restricciones a la prensa hoy serán parte del relato que hagamos de la democracia en pleno siglo veintiuno. Quizás quede como leyenda que un 7 de octubre de 2010, 17 diarios publicaron sus portadas en blanco, quizás las polémicas leyes ya no sean tales; quizás se reconozcan errores o por el contrario se conmemoren aciertos; quizás los responsables lleguen a ser próceres; quizás las condenas se conviertan en laureles. No lo sabemos. Nuestra sociedad se distingue por su frágil memoria. Nos cuesta preservar lo que costó recuperar, así como nos cuesta velar por aquello de lo que dependeremos mañana.

Fuente: http://www.laprensa.com.bo/diario/opiniones/columnistas/20110807/libertad-de-prensa-garantias-para-manana_2830_5363.html

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