Libro: La Mentalidad Anticapitalista – Autor Ludwig von Mises

Finalmente termino está reseña resaltando uno de los logros que más rescato del capitalismo, me refiero a la oportunidad que tenemos en los países capitalistas de limitar la discrecionalidad de los poderes públicos y proteger al ciudadano ante la arbitrariedad gubernativa. Como dice Ludwig von Mises: “La era del capitalismo acabó con los últimos vestigios de servidumbre y esclavitudes;…abolió los privilegios, proclamando la igualdad de todos ante la ley, convirtió a los hombres en ciudadanos libres, que ya no tenía por qué temblar ante el tirano y sus secuaces”.

En el camino de las lecturas que vengo efectuando, he tenido la fortuna de encontrarme con este libro que me ha mostrado de forma concisa, clara y concreta las razones de ese pensamiento anticapitalista que tanto daño ha hecho y sigue haciendo a nuestros países. Me refiero a ese sentimiento anticapitalista, basado en un desconocimiento, resentimiento e ideología casi religiosa, que ciegamente ha venido criticando al capitalismo sin detenerse o percatarse de sus fundamentos incoherentes y bases endebles que sustentan su crítica.

El maestro Ludwig von Mises empieza sosteniendo que la característica del capitalismo es producir bienes en masa para el consumo de la masa, provocando así el progreso de la mayoría. Además, distingue la diferencia que hay entre los anteriores aristócratas feudales y el empresario capitalista que puede empezar desde abajo y por su capacidad de satisfacer al soberano consumidor, puede llegar a tener un desarrollo personal y económico que lo beneficia a él, y a la vez beneficia a toda la sociedad.

Asimismo, el Ludwig von Mises nos presenta los diferentes resentimientos que sostienen ese sentimiento anticapitalista, el primero de ellos es el resentimiento de la ambición frustrada, donde ciertos individuos detestan que otro triunfe por sus propio esfuerzo y capacidad, buscando por esa razón, a un Gobierno que condene el merito; en segundo lugar, nos presenta el resentimiento de los intelectuales, que detestan que una persona menos educada que ellos pueda tener mucho más dinero, confort y prestigio; en tercer lugar, tenemos el resentimiento de los empleados de oficina, que viven en el espejismo de creer que su trabajo de redactar notas, responder llamadas telefónicas y leer escritos es equiparable a la actividad empresarial (que implica riesgo y perspicacia), pero lo peor del oficinista, es el desprecio que le causa las labores manuales, desdeñándolas a pesar que esas actividades son la base de la producción y el desarrollo empresarial. Por último, tenemos el resentimiento de los parientes, que se manifiesta en aquellas familias que tienen una empresa exitosa, donde un grupo de los miembros de la familia se encarga gestionar la empresa enfrentándose a las dificultades del día a día, y el otro grupo solo exige las rentas y a la vez critica la labor de los primeros (financiando en muchos casos a iniciativas socialistas y anticapitalistas)

El libro continúa presentándonos otros puntos de análisis, como el comunismo de Broadway y Hollywood, las novelas de tesis social, el perjuicio burgués, entre otros aspectos que hacen que este libro explique la esencia de esa mentalidad anticapitalista. Asimismo, el libro nos enseña como el capitalismo a permitido que el consumidor tenga el poder de elección, que las masas accedan a fuentes de información como el libro, periódicos y revistas; y que a la vez exista un mercado para escribir y vivir de eso, realidad que antes solo lo podían hacer algunos privilegiados, y bajo el financiamiento de los aristócratas; además, el libro nos resalta que el capitalismo permitió la libertad de prensa que era imposible en un país comunista o socialista, y para muestra de esa realidad, nos revela que fue el propio Carlos Marx que pudo escribir, divulgar y promover sus ideas revolucionarias en una Inglaterra liberal que jamás condenó o prohibió sus obras y actividades, a diferencia, de esa Rusia Soviética, donde no se toleraba la mínima oposición.

Como dice Mises, “ahí se ve la diferencia entre libertad y esclavitud”.

Finalmente termino está reseña resaltando uno de los logros que más rescato del capitalismo, me refiero a la oportunidad que tenemos en los países capitalistas de limitar la discrecionalidad de los poderes públicos y proteger al ciudadano ante la arbitrariedad gubernativa. Como dice Ludwig von Mises:

“La era del capitalismo acabó con los últimos vestigios de servidumbre y esclavitudes;…abolió los privilegios, proclamando la igualdad de todos ante la ley, convirtió a los hombres en ciudadanos libres, que ya no tenía por qué temblar ante el tirano y sus secuaces”.

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Edwin Zarco

Edwin Zarco

Mi nombre es Edwin Zarco tengo 30 años, nací en Lima Perú, soy Sociologo y Master en Economía de la Escuela Austriaca en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

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