Por Cuba (¿Qué vamos a hacer?)

Las relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington parecen no tener futuro, después de 4 décadas el dialogo continua ausente, las políticas de Obama no han mostrado progreso, las políticas Republicanas menos. El ex embajador a la ONU (bajo el gobierno de Clinton) y ex gobernador de Nuevo México, Bill Richardson regresó de Cuba con las manos vacías después de un viaje para negociar la liberación del contratista norteamericano Alan Gross, acusado de espionaje y subversión por distribuir tecnología a la comunidad judía en Cuba. Richardson concluyó que “tal vez el Gobierno cubano ha decidido que no quiere mejorar las relaciones con Estados Unidos.” Dice estar decepcionado y haber notado división de opiniones con respecto a las relaciones con Estados Unidos dentro del gobierno cubano. Dijo que no se iría hasta visitar al subcontratista en prisión, lo cual no logró, ahora el régimen lo acusa de chantaje y difamación prisión, lo cual no logró, ahora el régimen lo acusa de chantaje y difamación.

 

Esta semana llegó a la Habana John Caulfield, el nuevo jefe de la sección de intereses de Estados Unidos en Cuba. Se encontrara a una Cuba donde las protestas son cada vez más comunes, el pueblo pide libertad, comida, derechos humanos, democracia y justicia. Los disidentes se encuentran divididos pero en su nivel de actividad más alta en los últimos diez años. Organizaciones como el Movimiento Cristiano Liberación y Cuba Independiente y Democrática alcanzan los cientos en su número de miembros.

 

Es hora de reconsiderar nuestro roll desde afuera, el estancamiento de la política estadounidense hacia cuba, y la actitud del exilio. En los últimos años nos hemos mantenido en zigzagueando, posamos de una etapa endurecimiento del embargo a una de ablandamiento, ninguna de las dos satisfacen al gobierno cubano ni a la ONU, en la asamblea del año pasado 187 países votaron a favor de levantar el embargo, frente a tres abstenciones y dos votos en contra.

 

Lo primero es tener en cuenta la historia, que nunca es pasado, está presente en la memoria, en políticas de más de 40 años y en la consciencia del cubano. El régimen se ha encargado de que no se olviden ninguno de nuestros errores, en el exilio nos hemos encargado de recordar con el mismo rencor e intransigencia nuestras heridas. Para avanzar tenemos que entender estas posturas, llevarlas a cuestas y tomar lo mejor de nuestra historia, dando siempre prioridad al presente y futuro de nuestro pueblo.

 

El cubano en la diáspora debe extender sus manos al cubano en la isla, el gobierno norteamericano debe abrirse públicamente a un intercambio diplomático con condiciones, y dejar que el mundo lo sepa. No importa la forma en que pensemos, si buscamos la apertura económica, si queremos ver a Fidel en prisión, cuanto amamos la tierra, el cielo o la cultura, estoy convencido de que todo el que quiere ver a Cuba libre, lo hace también por la gente, por el pueblo. A ellos debemos llegar, al artista, al disidente, al trabajador, al estudiante, en eso creo que todos estamos de acuerdo. Debemos hacer lo que los gobiernos no hacen, dialogar con nuestras contrapartes en la isla, acercarnos. No hablo de remesas, ni embargo, ni viajes, temas que nos fragmentan y nos hizo crear la frase “el verdadero exilio”.

 

En cuanto a política y diplomacia estoy de acuerdo que el embargo cumplió una función fundamental durante la guerra fría. Respondió a etapas de agresión y atentados, pero hoy debe ser reformado de manera que se beneficie el pueblo y no el gobierno cubano, quienes son los que mejor viven en la isla. Por ejemplo, se podría abrir la posibilidad de invertir en Cuba por parte de Estados Unidos bajo una serie de requisitos en los cuales se vele por los intereses y la libertad de los trabajadores. Actualmente las empresas extranjeras pagan el salario de los trabajadores al régimen, el cual se embolsa el dinero y les paga a los trabajadores a su antojo. La eliminación de esta medida debe estar entre las condiciones a la hora de debatir con el régimen y revalorar la efectividad del embargo. Dudo que países libres consideren esta una condición injusta, dudo que la ONU encuentre razones para condenar tal condición.

 

Otros modos de acercamiento deben ser también mejor implementados, ya sea el intercambio cultural, en el cual no se toman en cuenta a artistas cubanos en el exilio, o los viajes entre ambos países, los cubanos también deben ser libres para viajar cuando deseen. No se le debe prohibir a nadie viajar a un país, pero cuando la libertad de un pueblo es restringida durante tanto tiempo, corresponde a la humanidad intervenir y trabajar objetivamente, construyendo sobre lo que tenemos en común, sobre lo que amamos en común. Tenemos la capacidad de entender el sufrimiento ajeno, tenemos la capacidad de darnos cuenta de las cosas en las que convergemos y dejar las diferencias y las discusiones de cómo y porque, para cuando Cuba sea libre, y podamos todos coexistir, debatir abiertamente y sin condiciones.

 

Fuentes y recomendaciones:

 

Gary H. Maybarduk, Ph.D.; US Policy after the Sixth Party Congress: Can we try constructive engagement?

La Habana dice que las medidas de Obama son ‘insuficientes’; http://www.ddcuba.com/cuba/6950-la-habana-dice-que-las-medidas-de-obama-son-insuficientes?utm_source=twitterfeed&utm_medium=facebook

Shasta Darlington; Cuba accuses Bill Richardson of slander; http://www.cnn.com/2011/WORLD/americas/09/15/cuba.bill.richardson/

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