La isla Encantada… para turistas!

¿Qué es la libertad? ¿Qué implica ser libres?

Desde que llegas al aeropuerto de la Habana, Cuba es inevitable notar los privilegios que por el simple hecho de ser turistas se obtiene. La brecha entre lo que los turistas podemos obtener versus lo que los cubanos logran adquirir, es enorme. Se parte desde el tener dos monedas, la moneda nacional (cosmética, como ellos la denominan por su bajo poder adquisitivo) y los CUCs que son esencialmente destinados a actividades turísticas.

Es un lugar donde más se valora al turista que al local. Un sitio donde los extranjeros tienen acceso a muchas cosas que son prohibidas para los locales. Productos como el esparadrapo, desodorantes, paraguas entre otros tantos, no tienen una prohibición directa pero por el altísimo nivel de escasez, el precio en el mercado negro es tan elevado que se vuelve en prohibición para el ciudadano promedio.

Como turista, esperas disfrutar de paisajes y locaciones maravillosas. En la Habana los hay, son innumerables los sitios que se pueden visitar pero asimismo se puede palpar como los años han pasado; hace 52 años se frenó el desarrollo pero el tiempo siguió avanzando. Se refleja en los edificios con las marcas de deterioro y falta de mantenimiento en sus paredes, del mismo modo que en los rostros de aquellos que sienten que el régimen les robó su vida, les arrebató su libertad.

El cubano tiene ese carisma innato, ese sabor caribeño que los caracteriza. Pero no soy la primera que no se siente bienvenida en algún hotel o restaurante. Me refiero al hecho de esperar una sonrisa en un lobby de hotel o cortesía “desbordante” entre quienes se dedican al área turística al menos. Pero, no los culpo! Y la explicación de dicho comportamiento es extremadamente sencilla: no hay motivación alguna para ellos. ¿Para qué trabajar más? ¿De qué les sirve esforzarse más? Si la recompensa será igual, si es que la hay. ¿Qué ganan al sonreírle? ¿Qué ganan al ser amables?

El visitar Cuba definitivamente me permitió ver que es lo que sucedería si se concentra el poder en unos pocos. El que todo sea “gratis” o que “todo sea igual para todos” es una tendencia populista muy rentable para llegar al poder, pero que en el caso cubano ha mantenido reprimido todo ese potencial inexplorado que tienen los ciudadanos. Esas ganas de echar pa’lante que está tan retraída y que necesita un empujoncito (en otras palabras, libertad) para despegar.

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Tatiana Macías

Licenciada en Ciencias en Asuntos Internacionales de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo - UEES, Coordinadora de Proyectos Sociales en el Centro de Estudios Espíritu Santo, Guayaguil-Ecuador, en el 2011 realizó prácticas en el Departamento de Investigación en el Instituto Ecuatoriano de Economía Política IEEP, asimismo ha publicado artículos en revistas en línea sobre la economía mundial y los sistemas políticos.

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