52 años jugando a trabajar

“¿Qué francés puede sentarse un miércoles por la tarde bajo la Torre Eiffel a tomar vino? Pues ninguno, el francés tiene que trabajar para sobrevivir. Pero, un cubano SÍ puede darse esos lujos y estar ese mismo miércoles en el Malecón con una botella de ron y jugando dominó tranquila y relajadamente.” Este análisis es parte de una de las tantas campañas radiales que permanentemente muestran a la sociedad, los beneficios de sistema como tal.

Pero, algo que me impactó mucho a las pocas horas de arribar a la Habana, fue una conversación que en pocas palabras resumía la realidad laboral cubana. “Ellos (gobierno) han tenido 52 años jugando a que nos pagan pero nosotros hemos tenido 52 años jugando a que trabajamos”. Sin tapujos describe lo que vive el grupo de personas que prefieren trabajar.

Ilustro con un ejemplo concreto cómo se maneja esta situación 24 unidades de Moneda Nacional equivalen a 1CUC y esto a aproximadamente 0.80 centavos de dólar. Los cubanos ganan en MN (Moneda Nacional), el “sueldo” mensual promedio fluctúa alrededor de 400MN (poco menos de $16) pero todo se vende en CUC. Es decir, si un cubano desea tomarse un Mojito en la Bodeguita del Medio que cuesta 7 CUC, debe destinar casi la mitad de su sueldo y en el caso de que quiera cenar en un restaurante donde vendan una buena Ropa Vieja debe destinar todo lo que percibiría en un mes porque el plato no deja de costar menos de $15 por tener carne de res.

Este círculo vicioso en el que está sumergida la economía cubana es denigrante. El rendir cuentas del mínimo céntimo que reciben violenta la integridad del ser humano y sobretodo el minúsculo porcentaje que reciben de ello, no compensa el esfuerzo que destinan durante sus horas de trabajo. Esto sin duda alguna se ve reflejado en la actitud de las personas en su jornada laboral. ¿De qué les sirve esforzarse más? ¿Para qué? Si de todas formas, trabajan para otros. El fruto de su trabajo es PARA TODOS, así que lo poco que les salpica no les permite mejorar la calidad de vida de su familia.

¿Es acaso ilógico que el que se esfuerce más, gane más? y viceversa. El que un ciudadano promedio en una sociedad capitalista, decida trabajar doble jornada para ahorrar lo suficiente para comprarse un carro o una casa, o inscribir a sus hijos en un buen colegio ¿Está mal? ¿Es ilógico? Pues bien, ninguno de nosotros podemos juzgar si está bien o mal, cada cual debe decidir si le parece o no y si es que lo pone en práctica o no. Pues eso es lo que hace falta en una sociedad como tal, el permitir que cada cual escoja cómo quiere vivir y qué hace para lograr sus objetivos y superarse. ¿Quién mejor que uno mismo para establecerlo? Cada uno de nosotros puede tomar una decisión con antecedentes y no solo bajo especulaciones o suposiciones. He aprendido que asumir es un grave error y lo es más aun cuando esta acción afecta a otros y en esta caso a un país entero.

 

 

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Tatiana Macías

Licenciada en Ciencias en Asuntos Internacionales de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo - UEES, Coordinadora de Proyectos Sociales en el Centro de Estudios Espíritu Santo, Guayaguil-Ecuador, en el 2011 realizó prácticas en el Departamento de Investigación en el Instituto Ecuatoriano de Economía Política IEEP, asimismo ha publicado artículos en revistas en línea sobre la economía mundial y los sistemas políticos.

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