Comentario al artículo de Álvaro Vargas Llosa, “¿En qué momento se jodió la derecha peruana?”

Ciertamente una imprescindible aproximación a un tema pendiente: la necesidad de un discurso y presencia realmente liberal. Dentro de las muchas cosas insertas en el texto, hay una que me llamó la atención, y que a mi modesto entender es un error: ligar el discurso liberal con la denominada “derecha”.

Ciertamente una imprescindible aproximación a un tema pendiente: la necesidad de un discurso y presencia realmente liberal. Dentro de las muchas cosas insertas en el texto, hay una que me llamó la atención, y que a mi modesto entender es un error: ligar el discurso liberal con la denominada “derecha”.

Soy de los que asumen que “derecha” e “izquierda” son en esencia lo mismo. Ambas requieren del botín del estado para existir. No saben de otra lógica, esa lógica que está inserta en el discurso liberal que incluso llega a prescindir de ese mismo estado.

Sin caer en radicalismos, reivindicar el liberalismo como una filosofía ajena a los maniqueos rigores de la “derecha” y de la “izquierda” es ofrecer un universo de valores que tiene como primera misión devolver el manejo de la “cosa pública” al hombre común y corriente, a la gente.

Creo que en ello deberíamos incidir. Hay ahí un amplio y generoso universo de posibilidades a explotar. Es un añejo déficit de la política en general plantear los asuntos públicos como un tema de endemoniados poseídos o de delirantes príncipes, cuando lo que en verdad se requiere es moverse desde el plano más horizontal posible. Esa horizontalidad que rezaga la demagogia y el oportunismo y da paso a la decencia y a la docencia. Perdón por la cacofonía, pero es inevitable. Es menester devolver a la gente protagonismo, no subalternidad frente al político-burócrata.

La ausencia de un discurso liberal no debería verse como la ausencia de un discurso que sirva de disfraz y pretexto para aquellos que sólo ansían el poder por el poder. Eso es lo que hay en la “derecha” y en la “izquierda”. Sólo son máscaras para ambiciones personales. Si el liberalismo es engarzado en cualquiera de esos dos esquemas lo único que se hará será echar a perder una estupenda tradición de pensamiento, una tradición de pensamiento puntualmente ciudadana y no principesca.

Admito que la vorágine del debate político fuerza a simplificar los argumentos, pero creo que es imprescindible comenzar a cambiar el paradigma del discurso político en general, y en esa misión el liberalismo tiene mucho que ofrecer. Así, es urgente invertir los paradigmas que hoy hermanan a “derechas” e “izquierdas”, paradigmas totalmente contrarios a lo que el liberalismo propugna: una sociedad libre de los políticos y no esclava de los mismos.

Publicado originalmente en: http://pchrlaurent.wordpress.com/2012/09/13/comentario-al-articulo-de-alvaro-vargas-llosa-en-que-momento-se-jodio-la-derecha-peruana/

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Paul Laurent

Ensa­yista. Formó parte del Con­sejo de Redac­ción de la publi­ca­ción elec­tró­nica Ácrata Autor de los libros: Summa ácrata. Ensayo sobre la jus­ti­cia y el indi­vi­duo, La polí­tica sobre el dere­cho, Teo­lo­gía y polí­tica abso­lu­tista en la géne­sis del dere­cho moderno, El mis­te­rio de un libe­ral. El extraño sen­dero de Her­nando de Soto.

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