La tragedia de los recursos naturales en América Latina

Estamos viviendo en un tiempo de conflictos sociales respecto a los recursos naturales. En estos momentos, América Latina está pasando por una gran tragedia: La tragedia de los comunes.

Este es un dilema social planteado por el ecologista Garrett Hardin, el cual establece cómo el uso comunal de los recursos naturales termina por depredarlos. El principio es bastante simple: si nadie es dueño, nadie es responsable, nadie tiene incentivos para mantener la propiedad ya que el costo de derrocharla se distribuye entre todos los usuarios del recurso.

Estamos viviendo en un tiempo de conflictos sociales respecto a los recursos naturales. En estos momentos, América Latina está pasando por una gran tragedia: La tragedia de los comunes.

Este es un dilema social planteado por el ecologista Garrett Hardin, el cual establece cómo el uso comunal de los recursos naturales termina por depredarlos. El principio es bastante simple: si nadie es dueño, nadie es responsable, nadie tiene incentivos para mantener la propiedad ya que el costo de derrocharla se distribuye entre todos los usuarios del recurso.

Por ejemplo, si boto un corazón de manzana a la calle, no sentiré el costo de ensuciar, ya que al echarlo a la calle, estoy distribuyendo -de forma injusta  e impositiva- el costo de lidiar con la basura entre todos los transeúntes, en un ambiente que no es de mi propiedad. En cambio, si boto ese mismo corazón de manzana en el piso de mi sala, seguramente el costo será más alto, ya que no lo estoy distribuyendo, y estoy afectando mi propiedad.

Mencionemos un ejemplo más concreto: en Zimbabue, ante el problema de la caza furtiva de elefantes, las autoridades decidieron a asignar derechos de propiedad en lugar de prohibir el comercio de marfil. De esta forma, los mismos pobladores se convirtieron en dueños de las reservas. Mientras en el resto del mundo los elefantes se extinguen por la caza furtiva, en Zimbabue prosperan. Esto tiene un motivo simple. Los elefantes al tener propietarios, tienen quienes se preocupen por mantenerlos y aumentar su número, para cada cierto tiempo cobrarle una verdadera millonada a algún gringo loco para que mate a uno de sus muchos elefantes.

Aparentemente, la solución a este problema es más fácil de lo que se piensa. Asignar derechos de propiedad de forma efectiva (privatizar) causaría que los nuevos propietarios se preocupen de mantener sus recursos, no solo conservándolos sino haciendo que estos, en muchos casos, crezcan.

Sin embargo, esta tragedia se ha convertido en una catástrofe en nuestro continente. Los gobiernos en América Latina no han optado por esta solución, sino que decidieron apropiarse de los recursos naturales que deberían ser de la gente. En nuestra región, el Estado es dueño de la gran mayoría de recursos naturales. Además de tener numerosas reservas naturales en las cuales los habitantes no pueden lucrarse con lo que simplemente debería ser suyo, este Leviatán tropical también es dueño del subsuelo. Es decir, ¡es dueño de lo que hay debajo de cada una de nuestras propiedades!

Esto explica los numerosos conflictos sociales que tienen como tema central el uso de los recursos naturales. En la gran mayoría de casos, el Estado ha decidido concesionar estos recursos a compañías privadas, transfiriendo temporalmente recursos que desde un principio no tuvieron que ser suyos. Naturalmente la población, al ver esto, decide protestar ya que no sienten que esa transacción los beneficiará. Muchos toman un punto crítico frente a estas protestas, señalando que estas personas “están en contra del crecimiento”. Pero si estuviéramos en su lugar, estoy seguro que haríamos lo mismo, lucharíamos en contra de un ladrón que se apropia de nuestros recursos, utilizándolos, y algunas veces, incluso generando situaciones desfavorables o perjudiciales para el medio ambiente y los habitantes.

¿Por qué seguir con la injusta práctica colonial de que el Estado sea dueño del subsuelo? ¿Por qué no realizar, verdaderamente, el mayor acto de justicia, de retribución en nuestra historia republicana y devolver el subsuelo a quien le pertenece: a los propietarios?

Ya sea el caso Chevron en Ecuador, el Proyecto Conga en Perú, la pastera Botnia en Argentina y Uruguay, o la venta del litio en Chile, todos estos conflictos tienen en común el hecho de que podrían haberse solucionado con tan solo asignar de forma efectiva derechos de propiedad y dejarles la decisión a los ciudadanos de qué hacer con sus propiedades. Esta es la verdadera causa de estos conflictos. Mientras no lo denunciemos, el estado continuará manteniendo secuestrada nuestra riqueza, y seguirá robando la riqueza de todos los propietarios – para dársela a empresas consecionarias por lo que luego quienes protesten contra la injusticia identificarán erróneamente al capitalismo como causa del problema dando un mal diagnóstico e irónicamente prescribiendo estatismo que como solución.

Como bien dijo uno de mis más queridos profesores: “si encuentras oro en tu propiedad en California, te haces millonario. Si lo encuentras en tu propiedad en América Latina, te jodes“.

Post scriptum

Los invito a ver el documental de Hernando de Soto“El misterio del capital de los indígenas amazónicos“, donde profundizan el tema del manejo de los recursos naturales usando un caso aplicado: los derechos de propiedad en las comunidades indígenas de Alaska y Canadá en contraste con los derechos de propiedad de los indígenas de la amazonía peruana.

Fuente: Artículo Publicado originalmente en http://www.republicadebanania.com/ republicado con la autorización de su autor.

Link: http://www.republicadebanania.com/la-tragedia-de-los-recursos-naturales-en-america-latina/

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Humberto Rotondo

Estudiante de Derecho, miembro del Charter Team Program de Students for Liberty (Estudiantes por la Libertad). Seguidor y estudiante de la Escuela Austriaca de Economía.

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