No se lo digas a nadie: La falta de líderes políticos en nuestro país.

Mientras algunas columnas de los diarios de éstos últimos días señalan que determinado escritor peruano presentó en su programa de televisión a una agraciada joven como su enamorada y posible primera dama; otros no pierden el tiempo disparando sendas críticas en contra lo absurdo de su candidatura presidencial, calificándola de irracional y de un disparate.

Mientras algunas columnas de los diarios de éstos últimos días señalan que determinado escritor peruano presentó en su programa de televisión a una agraciada joven como su enamorada y posible primera dama; otros no pierden el tiempo disparando sendas críticas en contra lo absurdo de su candidatura presidencial, calificándola de irracional y de un disparate.

Lo cierto es que, ello denota que hemos pasado de los desacreditados candidatos tradicionales a los nuevos “outsiders”. La existencia de una evidente falta de clase política que cuente con la aprobación de los ciudadanos es un problema palpable en nuestra sociedad, pues solo hace falta dar una mirada a nuestro alicaído congreso y darnos cuenta que los políticos adscritos al partido de gobierno y oposición no dan la talla. Tenemos como ejemplos al congresista Anaya por UPP conocido como el “come pollo” por adulterar recibos de gastos operativos; la congresista “roba luz”, Rocío Gonzáles acusada de ser condenada por el delito de Hurto Agravado de luz eléctrica, circunstancia que no puso de conocimiento del propio Congreso; la parlamentaria “planilla fantasma” Tula Benites, desaforada al descubrirse que un trabajador contratado prestaba servicio para su Despacho, cuando ello en realidad no ocurría, causando perjuicio al Estado ; el congresista por UPP Miró Ruiz Delgado “mata perro” que asesinó a un can de un balazo; o aquellos ministros de Estado que compran patrulleros chinos porque supuestamente son mas baratos o apoyan a cantantes criollas a costas de nuestros impuestos.

Ante esta evidente realidad, es lógico pensar que la sociedad civil no quiere que ésta clase de personas detenten el poder público, por lo que candidatos extraoficiales tienen tribuna para mostrar sus propuestas; es así que si lo conocido ya es algo que no se quiere, la gente busca ver lo inhóspito y trata de encontrar algo que pueda, por accidente, mejorar a lo ya existente.

Ello nos lleva a advertir una circunstancia preocupante en el tema de elecciones que llama profundamente mi atención, y es que si bien la clase política tiene serios problemas; el electorado político ha caído en una suerte de populismo in extremus, en el que el binomio candidato – elector se unen bajo la temática de: “que me ofreces para votar por ti”. Nótese que no se hace mención al verbo ofrecimiento en alusión a lo que podría ser una coherente propuesta política de de un plan de trabajo de un candidato, sino a una suerte de promesas o dádivas que el aspirante a un cargo público debe hacer para conseguir votos del electorado. En algunos casos pueden ser cosas tan simples, como polos, comida y en otros, cosas mucho más pecuniarias como un puesto de trabajo.

En suma, estamos ante un problema de falta de líderes políticos, pero a la vez de una indolencia por parte de los ciudadanos al no tomar conciencia del papel que tienen en la sociedad, el cual deben desempeñar.

Todo lo esbozado líneas anteriores tiene intrínseca relación con el tema económico, pues el gasto que el gobierno irroga para poder mantener la planilla actual de los congresistas, ministros y demás funcionarios del Estado es alto. Y si se habla de una ineficiente gestión de no pocos funcionarios públicos, no se está destinando correctamente los recursos del erario nacional. Un tema que no debemos dejar en cuenta es que en el Perú el presupuesto es muy rígido, ya que entre el 80 y el 90 por ciento del gasto se asigna a partidas que son fijas o difíciles de cambiar . Lo que quiere decir que no existe un porcentaje grande de partidas discrecionales que puedan ser utilizadas para otros fines que los ya destinado a principios de año; por lo que un funcionario público podría no ser removido del cargo porque existe un gasto fijo presupuestado que no es fácil cambiar, pese a que, en algunos casos, dicha plaza de trabajo podría ser mejor aprovechado en otra área o sector.

Ante circunstancias como éstas, se debe realizar una reforma política de leyes electorales, entendiéndose como ellas reformas en las que se establezcan parámetros claros de acción que repercutan en nuestra realidad nacional y su economía. Una buena forma de empezar es cambiando el voto obligatorio de cualquier elección a voluntario, pues en principio, si la gente va a las urnas por obligación se corre el riesgo que cualquier persona con el título de ciudadano vote por el primer candidato que más polos u otro accesorio les regale.

Un segundo punto que es necesario destacar que los candidatos deben representar a cada región y principalmente deben tener un plan de trabajo que busque mejorar la región que representan a fin de que no solamente tengan que acomodarse a postular por determinada ciudad porque, electoralmente, les pueda ir mejor. Con ello se impulsaría que éstas personas propulsen proyectos de ley por región y, mucho mejor por bancada.

Lo que nos lleva a un tercer punto, si tenemos la Ley Nº 28094 que señala en su primer artículo que los partidos políticos expresan el pluralismo democrático; podemos inferir razonablemente que cada uno de éstos deben tener una ideología, o al menos un plan de trabajo que manifieste una línea de acción partidaria, los proyectos de ley podrían proponerse no solo por iniciativa de cada legislador, sino por bancada. Demás está decir que no le hace bien a nuestra alicaída política que los padres de la patria anden cambiando de agrupación por cada elección.

Estas y otras recomendaciones podrían plantearse como propuestas para tener un mejor sistema de partidos políticos, eficiente que ayude de alguna manera a que si el Estado paga a un funcionario lo haga con la conciencia de que va a servir al Estado y no se va servir de éste. No está demás recordar que Toledo no ganó las elecciones presidenciales por sus dotes políticos, sino por el cansancio popular de uno de los más grandes “outsider; y si bien Humala no llego, felizmente a la presidencia, hay que tener cuidado con las sorpresas que se puedan dar en éste “Macondo político”, en el cual, cualquier cosa podría suceder.

Notas

[1] Pese a los cargos imputados, fue absuelta por una escandalosa Sentencia emitida por el Décimo Juzgado Especializado en lo Penal de Lima que absolvió a Juan Carlos Cuadros Noriega. El fallo dice que “no está probado que (Cuadros) le haya ocasionado perjuicio económico al Congreso ni que haya cobrado su sueldo sin trabajar”. La decisión también señala que la desaforada legisladora aprista no es responsable de su contratación

[2]Zavala Fernando. M& E El Gasto Público en el Perú. http://www.worldbank.org/oed/ecd/docs/peru_sp.pdf

(2)

Loading Facebook Comments ...

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *