América Latina: Estado de derecho, democracia y juventud

Por Andrés Ricaurte (Ecuador)

El Estado de derecho consiste en el imperio de la ley: la primacía de un conjunto de normas jurídicas que regulan la vida en sociedad y que otorgan a las personas naturales y jurídicas derechos y obligaciones cuyo garante y ejecutor es el Estado. Además, este implica que se respete el principio de separación de poderes, de modo que el poder esté sujeto a un sistema de pesos y contrapesos. Es menester que las autoridades sigan este principio de manera estricta.

Es importante destacar la reciprocidad que existe entre el Estado de derecho y la democracia. Esta reciprocidad se evidencia si existe una relación entre gobernantes y gobernados que se base en reglas de juego claras, públicas y previamente informadas, que sean producto de una toma de decisiones colectiva y que propicien la convivencia política. De esta manera, el Estado de derecho actúa como un componente esencial para alcanzar el ideal de una democracia plena, legítima y sólida; que esté encaminada a lograr la paz social, la institucionalidad y la promoción de la libertad individual, civil y económica. No obstante, se trata de un proceso que demanda de manera imprescindible la participación ciudadana.

En una región asolada por ideologías fracasadas, falsos líderes y grandes dosis de populismo, los problemas de gobernabilidad, tiranía y corrupción que hemos evidenciado fuertemente en la última década, enfrentan a nuestra generación con un desafío: atreverse a vencer el legado colectivista del peligroso socialismo del siglo XXI, cuyas funestas consecuencias son visibles en países como Venezuela, Bolivia o Ecuador.

La Universidad de la Libertad (UDL) ofrece a los jóvenes de la región la posibilidad de conocer la realidad de América Latina. Además, como sucedió en la última edición en Bolivia, brinda la oportunidad de interactuar con otras personas que día a día procuran trabajar desde sus espacios por el progreso de sus países. Por otro lado, su ímpetu nos ayuda a reconocer a nuestra individualidad como un elemento clave para la transformación social y nos invita a explotar nuestras capacidades para impulsar el respeto de los derechos fundamentales y para luchar contra la opresión y el autoritarismo. Ahora es tiempo para que esta fuerza se reproduzca en toda la región a fin de reducir el tamaño e influencia del Estado y de promover el respeto por la vida, la libertad y la propiedad.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://ieep.org.ec/content/j%C3%B3venes-estado-de-derecho-y-democracia-en-am%C3%A9rica-latina

 

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