La violencia contra la mujer: un problema de derechos humanos

Por José Raffo (Perú)

La situación de los derechos humanos en América es crítica. Tal problemática no solo debe limitarse a responsabilizar a los Estados por sus acciones directas (obligaciones negativas), sino también a sus deberes (obligaciones positivas). Asimismo, debemos añadir los compromisos internacionales cada vez más frecuentes por parte de la sociedad internacional para tutelar los derechos humanos, ya que como sabemos la sociedad internacional y en específico la ONU se ha caracterizado por la promoción de los derechos humanos, al ser conscientes de las desigualdades sociales que se visibilizan en distintas sociedades. La existencia de desigualdades sociales afecta gravemente el papel que deberían cumplir las instituciones sociales dentro del modelo democrático.

Ciertos grupos de la población se han visto afectados en mayor medida que otros, por ejemplo las mujeres, ya sea por acciones u omisiones en la tutela de sus derechos humanos por parte de los Estados. Los ciudadanos debemos exigir políticas públicas que se enmarquen en un enfoque de derechos humanos, lo que permitirá identificar a los titulares de estas políticas específicas para un mayor beneficio como población vulnerable y a los titulares de deberes que implica la participación de instituciones estatales para la implementación y desarrollo de las políticas públicas. Estas políticas deben estar relacionadas con los compromisos internacionales en derechos humanos, pues ellas son el resultado de debates de la sociedad internacional para maximizar los valores de justicia y libertad en los Estados. Podemos concluir que la protección y tutela de los derechos humanos nos permite desarrollarnos en una democracia.

En esta oportunidad se buscará enfocar este análisis en la violencia contra la mujer. Muchos Estados han ratificado la Convención Americana sobre Derechos Humanos para condenar actos de violencia contra la mujer. Sin embargo, el establecimiento de estándares de protección por parte del Sistema Interamericano de Derechos Humanos recién empezó en el 2006, en casos llevados contra Perú como “Penal Miguel Castro Castro”, y en especial el caso “Campo algodonero vs. México”. En aquella oportunidad la Corte Interamericana de Derechos Humanos brindó estándares específicos para la protección de la mujer en situaciones de violencia. Podemos destacar el empleo de la debida diligencia como un estándar principal. Se recomendó a los Estados generar políticas públicas en beneficio y protección de las poblaciones vulnerables, en este caso sobre la situación de la mujer ante actos de violencia, puesto que los cimientos que fundan al Estado es la seguridad y protección de los derechos, plasmados en un contrato social.

(82)

Loading Facebook Comments ...

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *