La defensa de la libertad

Por Bryan Soledispa (Ecuador)

Mientras transcurrían los minutos en el taxi, desde el aeropuerto de Quito hasta el hotel donde se iba a realizar el evento, pude apreciar por la ventana las maravillas de la ciudad: las montañas, las carreteras, el tránsito, los edificios, los comerciantes, los trabajadores, los niños, los abrigados, los deportistas y los ejecutivos. En fin, todo parecía tan diferente desde la última vez que visité el lugar, hace dos años aproximadamente.

En el trayecto fui acompañado por participantes de la ciudad de Guayaquil. Habíamos planeado encontrarnos en el aeropuerto para compartir el mismo taxi. Enamorado del paisaje quiteño escuchaba de lejos la conversación que se desarrollaba dentro del auto. Cada participante mencionaba cómo había podido aportar un grano de arena en favor de la libertad en estos últimos años. Por medio de la política respondían unos; otros, por medio de la investigación; y algunos, por medio de la lectura. De cierta manera quedaba en evidencia de que existen muchas formas de promover la defensa de la libertad, la democracia y los derechos humanos.

Algo que me llamó mucho la atención fue la evolución de los participantes en el transcurso de la UDL Ecuador. Cada persona cambiaba su estilo de participación. Las conversaciones, murmullos, cada pregunta o respuesta, era imperdible con el paso de los días, aún para el menos experimentado en estos temas. Pero ¿qué era diferente? ¿Por qué sucedía esto? La respuesta podría ser fácil. Es probable que cada uno de ellos sentía, por fuerza propia, el deseo de aportar en algo, aun si este fuese lo más pequeño y trivial del mundo. El tema de aportar quizás no nacía por el hecho de estar comprometido por ser asistente del evento, sino porque lo que se aprendía en todo el día nos hacía reflexionar. Esto a su vez nos impulsaba a querer seguir aprendiendo más, no necesariamente del expositor, sino también de los argumentos de otros participantes.

Sin duda, uno de los puntos fundamentales de la defensa de la libertad, la democracia y los derechos humanos, no se refleja por la cantidad de charlas que se puedan realizar cada cierto tiempo, más bien se miden por la cantidad de personas que se unen al compromiso de seguir con las mismas ideas después de leer y reflexionar. La defensa de la libertad es una vida de pocos, y a nivel mundial aún falta mucho camino por recorrer. Las personas que están al frente defendiendo la libertad merecen todo el apoyo de las personas que poco a poco van aprendiendo sobre ella por medio de estos eventos tan importantes.

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