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Chávez y la trampa que se avecina

El problema –me sigue diciendo Eric Ekvall— es que el gobierno de Chávez no va a reconocer la victoria de Capriles. Prepara un fraude monumental basado en la manipulación de las computadoras. Hay dos millones de votantes virtuales, realmente inexistentes, que pueden distribuir a su antojo la noche de las elecciones, como ya hicieron en el referéndum revocatorio del 2004.

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Las falacias de Paul Krugman

He ahí la receta de Paul Krugman: más gasto deficitario, una deuda sin control, impuestos más altos y una mayor inflación. Todo esto, según él, estimulará al sector productivo y reactivará la economía mundial. Sus recomendaciones deberían tomarse con la misma seriedad que cuando predijo en 1998 que el internet no tendría un mayor impacto económico que el fax.

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Si Chávez pierde, ¿entregará el poder?

Las elecciones de Octubre de 2012 son un último apelo a ciertos resquicios democráticos. Es el paso previo a que el Chavismo se asuma sin ambages como dictadura. Venezuela es irrelevante para los poderes políticos internacionales, por más que los venezolanos nos creamos parte de un país próspero y tengamos la ingenua idea según la cual la administración estadounidense, inmersa en sus propias elecciones gubernamentales, va a hacer presión internacional significativa por sancionar fraudes o desconocimientos electorales.