{"id":2646,"date":"2012-04-30T08:14:01","date_gmt":"2012-04-30T16:14:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iplperu.org\/?p=2646"},"modified":"2021-05-17T01:57:55","modified_gmt":"2021-05-17T06:57:55","slug":"no-marx-sacrificio-laboral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iplperu.org\/?p=2646","title":{"rendered":"No \u2018Marx\u2019 sacrificio laboral"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por Vanessa Quinde Montero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Que levanten la mano las personas que quieren cambiar de trabajo. Que se sientan aludidos aquellos que quisieran ganar m\u00e1s dinero pero est\u00e1n presos de un d\u00eda a d\u00eda que no consideran parte de su vida. Que lean esto quienes \u201cse sacrifican\u201d de lunes a viernes injustamente. Si usted cree estar dentro de este grupo, entonces consid\u00e9rese presa del punto de vista marxista del trabajo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Marx define la fuerza de trabajo como \u201cuna mercanc\u00eda\u201d. Para \u00e9l, el capitalista -el malo explotador que paga poco- trata al trabajador como un instrumento que participa en la confecci\u00f3n de un producto sin m\u00e1s. Y ten\u00eda raz\u00f3n en su \u00e9poca, cuando las empresas se organizaban seg\u00fan la \u201cTeor\u00eda X\u201d, piramidal, r\u00edgida, autoritaria, realmente explotadora. El \u201ccapitalismo\u201d, tal y como lo concibe Marx, ya no existe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, desde el siglo XIX hasta hoy una cosa ha cambiado y otra sigue igual: ha cambiado el modo de organizaci\u00f3n empresarial \u201cTeor\u00eda X\u201d a la llamada \u201cEra de la Informaci\u00f3n\u201d -en donde se valora la \u2018mentefactura\u2019 m\u00e1s que la manufactura y en donde los trabajadores tienen posibilidad de surgir dentro de una empresa-.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo que se mantiene -y lo m\u00e1s peligroso- es el punto de vista pesimista que suena a \u201ctrabajo aqu\u00ed por pura necesidad, porque no me gusta esto que hago\u201d. Aunque tambi\u00e9n hay que reconocer que, muy en el fondo, existe una comodidad -o miedo- personal que impide progresar y aventurarse a migrar y hacer lo que a uno realmente le gusta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es necesario un giro. Marx se preguntaba si las horas que uno invierte trabajando significan la manifestaci\u00f3n de nuestras propias vidas. Creyendo, adem\u00e1s, que las horas trabajadas \u201cse subastan al mejor postor\u201d, obviamente la respuesta resulta negativa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Definitivamente a Marx le falt\u00f3 ver la otra cara de la moneda. Hay que tomar en cuenta todas las externalidades de ocupar un puesto de trabajo para cambiar el punto de vista y empezar a festejar el lugar que ocupamos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para empezar, cada trabajo, por m\u00e1s sencillo y f\u00e1cil que parezca, tiene fines trascendentes de servicio a los dem\u00e1s. Este orden social del trabajo es fruto de una virtud: la laboriosidad, que hace que el hombre sea m\u00e1s hombre, seg\u00fan ha manifestado el Papa Juan Pablo II.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La laboriosidad y el amor al puesto porque servimos a otros trabajando explica nuestra vida y convierte esas ocho \u201ctediosas\u201d horas diarias en ocho \u201cserviciales\u201d horas diarias. La felicidad, la realizaci\u00f3n personal -y hasta el dinero- vienen solos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pueden llover muchas cr\u00edticas a este asunto. Cr\u00edticas que incluir\u00edan temas de circunstancias, de econom\u00edas, de posibilidades de mejor educaci\u00f3n, de lugares y universidades, pero no hay que olvidar que en las manos del hombre est\u00e1 el cambiar y mejorar su realidad\u2026 o hacer lo contrario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Solamente necesitamos una reforma en nuestro punto de vista: que pase de pesimista a optimista. De modo que ma\u00f1ana, cuando habr\u00e1 que levantarse nuevamente con el despertador para un nuevo d\u00eda de trabajo, no lo veamos m\u00e1s como un sacrificio sino como un disfrute, como un d\u00eda con sentido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Dig\u00e1mosle a Marx: \u201cte equivocaste, porque el trabajo que tengo me dignifica como hombre y s\u00ed, es una manifestaci\u00f3n de mi vida\u201d. Y lo mejor: \u201cestoy aqu\u00ed porque quiero y, si quiero, progreso, porque tambi\u00e9n tengo esa posibilidad\u201d (a diferencia de las cadenas que pone Marx al hombre en su \u201cpara\u00edso comunista\u201d).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<span style=\"color: #000000;\">Bibliograf\u00eda:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">&#8211; Rovetta, V. Teor\u00eda Marxista de las Clases Sociales. Nativa Libros: Buenos Aires, 1973.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">&#8211; Juan Pablo II. Laborem Excersens.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">&#8211; Popper, Karl. El Colapso de la agresi\u00f3n Marxista. Revista Atl\u00e1ntida, 1992.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que levanten la mano las personas que quieren cambiar de trabajo. Que se sientan aludidos aquellos que quisieran ganar m\u00e1s dinero pero est\u00e1n presos de un d\u00eda a d\u00eda que no consideran parte de su vida. Que lean esto quienes \u201cse sacrifican\u201d de lunes a viernes injustamente. 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