{"id":2880,"date":"2012-07-16T11:09:06","date_gmt":"2012-07-16T19:09:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iplperu.org\/?p=2880"},"modified":"2021-05-17T01:57:55","modified_gmt":"2021-05-17T06:57:55","slug":"hace-veinte-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iplperu.org\/?p=2880","title":{"rendered":"Hace veinte a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Supongo que las historias van cobrando forma en las palabras de quienes las cuentan. Tambi\u00e9n supongo que si las historias no se cuentan, se abre una puerta a que el pasado se torne en una masa difusa de versiones ajenas y contradictorias y que (todas) las verdades pierdan sus colores frente a la indiferencia. Creo que hay algunas historias que tienen que ser contadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">He salido temprano de mi casa y manejo por la avenida Benavides hacia un caf\u00e9 en Miraflores. Pienso que hace poco fr\u00edo en Lima para ser invierno. Avanzo con la ventana abajo mientras escucho sin atenci\u00f3n los titulares que una voz familiar me lee por la radio: militantes del Movadef reclaman que se declare una amnist\u00eda general a los \u201cpresos pol\u00edticos\u201d del \u201cenfrentamiento armado\u201d que asol\u00f3 el Per\u00fa hace ya veinte a\u00f1os. Un sem\u00e1foro me obliga a detenerme por m\u00e1s tiempo del que mi paciencia otorga y \u2013l\u00f3gicamente\u2013 prendo un cigarrillo para amortiguar la espera. Mientras fumo compulsivamente se me acercan varios escolares que, sospecho, han encontrado algo mejor que ir a clases y caminan sin rumbo. Se me acercan y me preguntan si tengo encendedor \u2013se\u00f1or\u2013. Tengo veintitr\u00e9s a\u00f1os y no me siento se\u00f1or de nada; me r\u00edo y les presto mi encendedor. Mientras prenden sus cigarros escuchan las mismas noticias que antes o\u00eda yo solo. \u2013\u00bfQu\u00e9 es el Movadef?\u2013 Pregunta uno de los chicos a los dem\u00e1s. Acelero mientras la luz verde me lo permite.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Llego un poco antes de lo acordado al caf\u00e9 en el que me reunir\u00e9 con Sof\u00eda y me acomodo en una mesita del segundo piso. Le digo al mozo que espero a otra persona y, antes de que pueda terminar, llega Sof\u00eda y se sienta. Pedimos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sof\u00eda tiene treinta y uno y nos conocimos cuando trabajamos juntos en una revista de Econom\u00eda. Yo empec\u00e9 a querer ser periodista escribiendo en esa oficina y ella se encargaba (y todav\u00eda lo hace) del marketing de la publicaci\u00f3n, con mucho mayor eficiencia que yo en mis antiguas labores. Ella ha regresado reci\u00e9n de su luna de miel y la mezcla entre una sonrisa enamorada y su piel m\u00e1s bronceada de lo permitido para ser julio en Lima la delatan. Creo que es feliz. Me cuenta que anda muy bien y me alegra mucho. Conversamos, r\u00e1pidamente, sobre la revista en la que nos hicimos amigos y nos re\u00edmos de cosas que no dan risa. Sof\u00eda se r\u00ede bonito y tiene ojos grandes. Los dos, sin embargo, sabemos por qu\u00e9 nos hemos reunido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mar\u00eda cursaba en ese tiempo el quinto a\u00f1o de primaria en el colegio Santa \u00darsula. Hab\u00eda nacido en Cuajone mientras su pap\u00e1 trabajaba en la Southern. Ella cre\u00eda que aquel lugar era como el mundo de las maravillas de Alicia. Me cuenta que, a pesar de que no hab\u00eda importaci\u00f3n en el Per\u00fa, en Cuajone hab\u00eda todo, todo menos delincuencia. Dejaban la puerta de la casa abierta todo el d\u00eda y -hasta que se mud\u00f3 por un periodo corto a Arequipa- amas\u00f3 all\u00ed recuerdos que hoy le arrancan sonrisas. Ya despu\u00e9s vino a Lima a enfundarse en su uniforme \u00fanico para ir al colegio y para crecer. A Mar\u00eda le gustaba escuchar la m\u00fasica de los New kids on the block y algunas otras melod\u00edas que con alg\u00fan pudor me comenta y prometo no escribir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mientras converso con Sof\u00eda en Miraflores veo los titulares de varios diarios en los que se comenta el nuevo spot publicitario de la Marca Per\u00fa. A m\u00ed me gust\u00f3 mucho y me emocion\u00f3 particularmente la idea de invitar a cada qui\u00e9n a pensar en s\u00ed mismo hace veinte a\u00f1os y a contrastar los sue\u00f1os e ideales que en ese entonces atesoraba frente al puerto al que la vida lo ha ido llevando. Yo hace veinte a\u00f1os, como ya se puede inferir, ten\u00eda solo tres y no me acuerdo de cu\u00e1les eran mis sue\u00f1os (asumo que mis ideales eran mi biber\u00f3n y alg\u00fan peluche). Sof\u00eda, en cambio, ten\u00eda once y s\u00ed se acuerda con insospechado rigor de los sucesos que hoy dibujan el contorno de qui\u00e9n es ella. Hago alg\u00fan amague para sumergirme, justamente, en su memoria y ella, valiente, se zambulle conmigo. Le digo que hable tranquila y que en todo caso le voy a cambiar de nombre. Le pregunto c\u00f3mo le gustar\u00eda llamarse, ella se r\u00ede.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Era jueves en Lima y Mar\u00eda hab\u00eda ido junto con sus amigas al colegio a presentar, por la noche, una maqueta que conmemoraba los quinientos a\u00f1os de la llegada de las tres Carabelas de Crist\u00f3bal Col\u00f3n a Am\u00e9rica. Las alumnas mayores hab\u00edan actuado una representaci\u00f3n de lo mismo y mi cabeza proyecta im\u00e1genes de chiquillas disfrazadas gritando que hab\u00eda tierra a la vista en un intento inconsciente por saturar a sus padres con toda la ternura del mundo y tentarlos a olvidar los pu\u00f1os en alto, las bombas y los perros (revisionistas) que aparec\u00edan colgados en algunos postes. A olvidar la inflaci\u00f3n, el desempleo y el miedo eterno que Lima inflig\u00eda en sus ciudadanos mimetizado con vidas que ten\u00edan que seguir siendo vividas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sof\u00eda me cuenta que una de las cosas que m\u00e1s le sorprendi\u00f3 cuando lleg\u00f3 a Lima desde Arequipa fue que en el colegio le hablaran tanto de las bombas. Se tuvo que acostumbrar a terminar casi siempre sus tareas a la luz de una vela que le recordaba que los cuentos que sus profesores le narraban ten\u00edan lugar, a diferencia de otros muchos cuentos, en la ciudad en la que ella ahora viv\u00eda y que era el escenario de una vida que, como me confiesa, hab\u00eda sido siempre muy feliz.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mar\u00eda hab\u00eda terminado de presentar su maqueta y hab\u00eda invitado a Luc\u00eda, una compa\u00f1era de clase, a jugar a su casa. Los pap\u00e1s de Mar\u00eda las hab\u00edan llevado al departamento en el que viv\u00edan, junto con Roberto, el hermano mayor de Mar\u00eda y Ninfa, la chica que ayudaba con las labores de la casa. Mar\u00eda estaba vestida con unas leggins negras, un sweatshirt rojo y unas zapatillas que eran rojas tambi\u00e9n \u2013clarito me acuerdo\u2013. Ese d\u00eda no hab\u00eda tenido que vestirse de revoluci\u00f3n setentera para ir al colegio; son\u00f3 el timbre. Eran casi las nueve de las noche. Ninfa se apur\u00f3 en abrir la puerta y avis\u00f3 que hab\u00edan venido a recoger a Luc\u00eda y que su mam\u00e1 ya estaba subiendo hasta el departamento de la familia de Mar\u00eda Valverde.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sof\u00eda regreso hace no mucho de hacer un MBA en una Universidad en Florida despu\u00e9s de graduarse como administradora en Lima. Sus ojos grandes se llenan por ratos de una carga que pareciera estar a punto de quebrarla y que humedecen su mirada por instantes que duran tan poco como toma reunir toda la fuerza que Sof\u00eda sabe que tiene para seguir hablando. Me cuenta que en uno de los \u00faltimos cursos de su postgrado tuvo que hacer una l\u00ednea de tiempo, con altos y bajos, de su vida y compartirla primero con un compa\u00f1ero y luego con toda la clase. Me confiesa que su vida era un gr\u00e1fico ascendente y que, quiz\u00e1s como el Per\u00fa, tuvo un tropiezo que la obligo a dibujar hacia abajo varios cent\u00edmetros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Luc\u00eda y su mam\u00e1, luego de despedirse, empezaron a bajar por las escaleras hasta el primer piso. Cuando estaban a medio camino oyeron una repetici\u00f3n de sonidos secos que cualquier lime\u00f1o de ese entonces pod\u00eda reconocer tan bien como cualquier otro sonido urbano: disparos. La mam\u00e1 de Luc\u00eda, con el coraje de todas las mam\u00e1s que criaron hijos en ese tiempo, le dijo a su hija que estaba todo bien y que subieran de regreso al departamento de Mar\u00eda; subieron. Una vez adentro se reunieron en la sala con los pap\u00e1s de Mar\u00eda que estaban ya al tanto de la balacera. Varios gritos desde la calle anunciaban que dos coches avanzaban sin tripulaci\u00f3n por la avenida en donde estaba el edificio. El pap\u00e1 de Mar\u00eda les dijo, con calma, que seguro era otra bomba y que se acerquen a la puerta. Son\u00f3 una explosi\u00f3n sin fuerza mientras la mam\u00e1 de Luc\u00eda abrazaba a su hija con un brazo y a Mar\u00eda con el otro. Los pap\u00e1s de Mar\u00eda esperaban con Roberto y Ninfa. Luego de la explosi\u00f3n, en la que nada tembl\u00f3 ni se rompi\u00f3, pensaron aliviados que eso hab\u00eda sido todo, y hasta alguna risa de alivio se escap\u00f3. Roberto, con la inocencia que tener catorce a\u00f1os regala, corri\u00f3 hacia la ventana pensando que podr\u00eda ver lo que hab\u00eda pasado sin saber que lo que ver\u00eda ser\u00eda lo que estaba por suceder. S\u00f3lo silencio y otro coche avanzando por la calle de abajo. P\u00e1nico absoluto en el piso 10 del edificio 269 de la calle Tarata.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hay golpes en la vida, tan fuertes\u2026 \u00a1Yo no s\u00e9! Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma\u2026 \u00a1Yo no s\u00e9!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mar\u00eda Sof\u00eda Valverde, con la voz m\u00e1s valiente que he escuchado en mucho tiempo, me dice que no escuchaba nada. Que despu\u00e9s de una explosi\u00f3n no se escucha bien por varias horas. La voz de su pap\u00e1 nombraba a quienes estaban en lo que hasta hace poco hab\u00eda sido su casa. Uno a uno fueron, todos, respondiendo. Me dice que el humo lo escond\u00eda todo y que el olor a p\u00f3lvora era tan penetrante que, hoy, hasta los fuegos artificiales despiertan temblores en la voz de su padre. Una vez que el humo fue escapando y los gritos le tomaron la posta empezaron las im\u00e1genes. Ella y Luc\u00eda hab\u00edan quedado marcadas con heridas que hoy son cicatrices que acompa\u00f1an un lado de la cara de ambas. Mar\u00eda Sof\u00eda por el lado izquierdo de su cuerpo; Luc\u00eda por el derecho: los lados que los brazos de la mam\u00e1 de Luc\u00eda no pudo proteger en cada una. Dolor. Tierra. Vidrios. Caras de una familia que no se reconoc\u00eda a s\u00ed misma por los disfraces terror\u00edficos con los que una bomba los visti\u00f3. Estaban todos vivos. Hab\u00eda que ir a la cl\u00ednica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Bajaron juntos las escaleras en una escena que Mar\u00eda Sof\u00eda dibuja con palabras: incendios, gritos, heridas, sangre, llantos. Al llegar a la planta baja hab\u00eda ya algunas camionetas de la polic\u00eda. Se montaron en la tolva de una y recibieron indicaciones de esperar a que se llene para poder ir a tratar de evitar la muerte en alg\u00fan hospital. El pap\u00e1 de Mar\u00eda Sof\u00eda tom\u00f3 una decisi\u00f3n que quiz\u00e1s salv\u00f3 la vida de los suyos: no se pod\u00eda esperar. Hab\u00eda que caminar y pedir ayuda. Caminaron. Un carro. Dos. Tres. Seis. Diez. Nadie se detuvo. Solo indiferencia ante una familia que acababa de despedir a Luc\u00eda y a su mam\u00e1 y a Ninfa que parti\u00f3 de regreso a su tierra y jam\u00e1s volvi\u00f3. Intentaban llegar a una cl\u00ednica. Caminaron por el parque Kennedy: nada. Por fin un viejo amigo de Arequipa los reconoci\u00f3 mientras cumpl\u00eda con el encargo de cubrir la noticia para El Comercio. Un taxi: a la cl\u00ednica por favor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La Familia Valverde fue la primera de esa noche en manchar el suelo blanco de la cl\u00ednica Americana de Miraflores con su sangre. Los padres de Mar\u00eda Sof\u00eda y su hermano fueron inmediatamente intervenidos: las esquirlas que solo hab\u00edan herido superficialmente el cuerpito de once a\u00f1os de la ni\u00f1a hab\u00edan perforado los pulmones y el est\u00f3mago de Roberto. Hab\u00edan triturado las caras de sus padres y horrorizado a Mar\u00eda Sof\u00eda que no hac\u00eda m\u00e1s que preguntarse qui\u00e9n era el se\u00f1or importante que viv\u00eda en su edificio. Aquel que los hombres malos que pusieron una bomba en su alma hab\u00edan querido liquidar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mientras Mar\u00eda Sof\u00eda esperaba para saber si su familia estaba con vida, una procesi\u00f3n de heridos inund\u00f3 el cuarto de emergencias de la cl\u00ednica. Junto con ellos lleg\u00f3 una t\u00eda que la acompa\u00f1\u00f3 y que descubri\u00f3 que la ni\u00f1a ten\u00eda un vidrio incrustado en la cabeza. La llev\u00f3, de inmediato, a otro piso para que le saquen la esquirla. Mar\u00eda Sof\u00eda camin\u00f3 dudando de si la realidad podr\u00eda ser como ya era y pidi\u00f3 que la dejen ir al ba\u00f1o. Un espejo, el primero que vio luego de la bomba, se encarg\u00f3 de explicarle por qu\u00e9 ese d\u00eda, uno como hoy hace veinte a\u00f1os, sus sue\u00f1os y su inocencia acababan de serle arrancados por un grupo de genocidas que dec\u00eda haber encontrado un sendero luminoso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Son pocos; pero son\u2026 Abren zanjas obscuras en el rostro m\u00e1s fiero y en el lomo m\u00e1s fuerte. Ser\u00e1n tal vez los potros de b\u00e1rbaros atilas; o los heraldos negros que nos manda la Muerte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mar\u00eda Sof\u00eda me explica que desde all\u00ed nada fue igual. Tuvo que ir por algunas semanas a vivir en casa de sus primos y cuando, por fin, pudo ir a visitar a las personas que m\u00e1s quer\u00eda, encontr\u00f3 la piel de su madre cicatrizando y la cara de su padre enmascarada en una malla blanca (que ella recuerda con dolorosa precisi\u00f3n) que pretend\u00eda evitar que los desgarros de su tez le quiebren el perfil. Recuerda (mierda) ver a su hermano deambulando entre la conciencia y la locura echado en una cama mientras tubos de pl\u00e1stico alimentaban todos sus sistemas y la pregunta que hasta hoy la persigue empezaba a sonar en su cabeza: \u00bfPor qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los siguientes seis meses en la casa de una abuela. El recuerdo de esa noche en que la ni\u00f1a de once a\u00f1os salt\u00f3 de felicidad sobre cama por el apresamiento de Abimael Guzm\u00e1n. \u2013Ojal\u00e1 que lo maten\u2013 Mar\u00eda Sof\u00eda me dice sin titubear que era lo \u00fanico que suger\u00eda su mente ni\u00f1a: que lo maten. La voz de un padre que le explicaba que no lo matar\u00edan y que no deb\u00edan hacerlo. Matar es igualarse a ellos, ser\u00e1 su libertad el precio con el que pagar\u00e1, hijita. El cuerpo de un hermano que fue recuper\u00e1ndose mientras unos se\u00f1ores vestidos de blanco le explicaban que su madre hab\u00eda sufrido tanto por ver a su hijo en el umbral de la muerte que una cosa que se llamaba c\u00e1ncer hab\u00eda conquistado su cuerpo y que tanto dolor hab\u00eda destruido sus defensas. Tener doce a\u00f1os, no tener casa, extra\u00f1ar a Chobi \u2013el mu\u00f1eco favorito con el que hab\u00eda crecido y jugado\u2013, extra\u00f1ar un cuarto con los juguetes que la hab\u00edan llenado de risas. Extra\u00f1ar \u2013para siempre\u2013 a mi mam\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La memoria perra que le escupe en la cara la historia de un padre tratando de tomar sopa y manch\u00e1ndose la cara por los huecos que las esquirlas le dejaron en los cachetes y la mirada sin esperanza de una ni\u00f1a de once a\u00f1os que ha dejado de creer que puede entender.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Son las ca\u00eddas hondas de los Cristos del alma, de alguna fe adorable que el Destino blasfema. Esos golpes sangrientos son las crepitaciones de alg\u00fan pan que en la puerta del horno se nos quema.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mientras Mar\u00eda Sof\u00eda sigue llenando el poco silencio que le queda al segundo piso del caf\u00e9 en el que convers\u00e9 con ella yo pienso en qu\u00e9 es Tarata para m\u00ed: un atentado. Una clase en el colegio y varias en la Facultad. Una bomba, dos. Una fecha. Un recuerdo que no recuerdo y una historia que se va escapando de mi memoria como un miedo lejano que con el abandono de la ni\u00f1ez se va superando. Solo cercano cuando paso por el lugar (al que solo ha vuelto para protestar en contra de quienes piden perd\u00f3n con discursos al pa\u00eds y ella no perdona por robarle, de ni\u00f1a, la sonrisa). Lejano, hist\u00f3rico atentado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La voz de mi amiga se torna r\u00edgida y se carga con indignaci\u00f3n. Me pregunta con la que imagino que fue la misma cara con la que de ni\u00f1a interrog\u00f3 a quien pudo c\u00f3mo es posible que ahora se quiera olvidar algo que la cicatriz que, de rato en rato se toca, le marco la cara y le recuerda que una explosi\u00f3n vol\u00f3 mucho m\u00e1s que su edificio una noche de invierno hace dos d\u00e9cadas. Me cuenta que una vez fue con su primo a protestar y que al acercarse a Tarata dud\u00f3 sobre el lugar en el que podr\u00eda cuadrar su carro. Pens\u00f3 que habr\u00eda pocos estacionamientos y que estar\u00eda repleto de caras, nuevas y viejas, valientes, y voces alzadas contra un atentado que no hace m\u00e1s recodarnos que la inhumanidad no puede ser olvidada mientras la realidad le increpa que ya se olvid\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Una voz que con rabia me explica que su esposo \u2013que menciona luego de un eufemismo explicativo s\u00f3lo ensamblado para decir su nombre y su menci\u00f3n la llena de alegr\u00eda; y a m\u00ed con ella\u2013 a veces la asustaba bromeando y que ella nunca pudo bromear con cosas que pasaban de improviso. Me explica que las secuelas del miedo que se ha ido tapando con los a\u00f1os y con otras alegr\u00edas est\u00e1n todav\u00eda ah\u00ed, y que hay cosas que no se van. \u2013Tienes once a\u00f1os, ah\u00ed no entiendes nada\u2013.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Silencio por fin. Los ojos grandes de Mar\u00eda Sof\u00eda, que pronto debe dejarme para ir a trabajar, se quedan quietos y me miran sin saber qu\u00e9 m\u00e1s debe decir para que entienda que Tarata no fue un atentado, ni el terrorismo una guerra; Tarata fueron cientos de atentados contra cientos de vidas y sue\u00f1os que una bomba revent\u00f3. El terrorismo fueron miles de guerras que miles de Mar\u00edas Sof\u00edas lloraron con todas las edades y en todos los rincones de un pa\u00eds que se resign\u00f3 a enterrar a sus asesinados con la misma cotidianeidad que a sus ilusiones de salir adelante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hoy no importa si eres de izquierda o de derecha, si eres joven o viejo. No importa si eres mi amigo o mi enemigo. Hoy, peruano, te ruego que dejes por un instante todo de lado y te indignes conmigo. Ind\u00edgnate por una mirada de alguien que has podido ser t\u00fa, o tu hermano. Ind\u00edgnate por unos ojos que te obligan a recordar hoy el pasado para no quedar condenados a repetir nuestros errores y sangrar por las mismas cicatrices que nuestra indiferencia ya abri\u00f3 una vez. Una vez alguien dijo que quien pierda la capacidad de indignarse est\u00e1 moralmente muerto. Ind\u00edgnate con el silencio que dos ojos peruanos, como los nuestros, pueden sin palabras explicarte que es nuestro el dolor y nuestra la responsabilidad de evitarlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Malditas sean las bombas. Malditos sean los senderos oscuros por los que una bandera roja nos pidi\u00f3 que caminemos. Maldita sea la frivolidad que permite que la indignaci\u00f3n se alivie con s\u00f3lo conversaci\u00f3n. Maldito sea el terror. Maldito sea el pensamiento Gonzalo. Malditos sean quienes quieren que olvidemos a la sangre que nuestra sangre ha llorado. Malditos sean quienes quieren ser perdonados sin pedir perd\u00f3n. Malditos sean los que secuestraron el hambre y con bombas quisieron alimentar el odio. Malditas sean las ideas manchadas con sangre. Malditos sean (todos) los asesinos. Maldita sea la impotencia y malditas sean las l\u00e1grimas. Maldito sea el olvido de nuestra historia. Maldita sea, tambi\u00e9n, la pobreza. Maldita sea la justicia en manos del rencor. Maldita sea la indiferencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Y el hombre\u2026 Pobre\u2026 pobre! Vuelve los ojos, como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza, como charco de culpa, en la mirada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hay golpes en la vida, tan fuertes\u2026 \u00a1Yo no s\u00e9!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Publicado originalmente en Enfoque Derecho. Republicado en este sitio con la autorizaci\u00f3n del autor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:\u00a0<a href=\"http:\/\/enfoquederecho.com\/hace-veinte-anos\/\">http:\/\/enfoquederecho.com\/hace-veinte-anos\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Supongo que las historias van cobrando forma en las palabras de quienes las cuentan. Tambi\u00e9n supongo que si las historias no se cuentan, se abre una puerta a que el pasado se torne en una masa difusa de versiones ajenas y contradictorias y que (todas) las verdades pierdan sus colores frente a la indiferencia. Creo que hay algunas historias que tienen que ser contadas. He salido temprano de mi casa y manejo por la avenida Benavides hacia un caf\u00e9 en Miraflores. Pienso que hace poco fr\u00edo en Lima para ser invierno. Avanzo con la ventana abajo mientras escucho sin atenci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":2926,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[151],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2880"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2880"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2880\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2883,"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2880\/revisions\/2883"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2926"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2880"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2880"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iplperu.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2880"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}