{"id":5043,"date":"2013-09-19T16:00:25","date_gmt":"2013-09-20T00:00:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iplperu.org\/?p=5043"},"modified":"2021-05-17T01:57:50","modified_gmt":"2021-05-17T06:57:50","slug":"los-peligros-de-la-envidia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iplperu.org\/?p=5043","title":{"rendered":"Los peligros de la envidia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En debates abiertos se avanza o retrocede seg\u00fan sea la calidad y la penetraci\u00f3n de los argumentos, pero cuando irrumpe el envidioso no hay razonamiento posible puesto que no surgen ideas sino que se destila veneno. Este fen\u00f3meno constituye una desgracia superlativa ya que se odia el \u00e9xito ajeno y cuanto m\u00e1s cercana la persona exitosa mayor es la fobia y el esp\u00edritu de destrucci\u00f3n. Habitualmente el envidioso de los logros ajenos est\u00e1 en relaci\u00f3n directa a la proximidad. En nuestro siglo no se envidian las haza\u00f1as intelectuales de S\u00f3crates sino del vecino, del pariente, del par o de quienes viven en la misma sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el plano econ\u00f3mico y jur\u00eddico el problema se torna grave puesto que se pretende limar los resultados de los que sobresalen por sus talentos y capacidades con lo que tiende a desmoronarse el edificio de las relaciones interpersonales. Se aniquilan las ventajas de los procesos de mercado junto a todo el andamiaje institucional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo insidioso de la envidia es que no se muestra a cara descubierta sino que se tira la piedra y se esconde la mano. El envidioso siempre se oculta tras una m\u00e1scara. Le desagrada la mejor posici\u00f3n del otro hasta el l\u00edmite que a veces no toma en cuenta los propios perjuicios que se generan cuando sus dardos dan en el blanco. Un destacado empresario cubano exiliado en la Argentina contaba que un fulano que qued\u00f3 en la isla, cuando se le se\u00f1al\u00f3 los desastres del comunismo para \u00e9l mismo y para todos sus compatriotas reconoci\u00f3 el hecho pero dijo con alegr\u00eda y satisfacci\u00f3n que \u201cpor lo menos\u201d tales y cuales comerciantes exitosos quebraron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La\u00a0man\u00eda de la guillotina horizontal procede tambi\u00e9n de la\u00a0<strong>envidia<\/strong>\u00a0adem\u00e1s de conceptos errados. De all\u00ed surge el inaudito dicho por el que \u201cnadie tiene derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo necesario\u201d, como si nadie pudiera comer langosta antes que todo el planeta tuviera pan sin comprender que el lujo es el est\u00edmulo para que los eficientes expandan su producci\u00f3n haciendo que lo superfluo hoy resulte en un bien de consumo masivo ma\u00f1ana. Las tasas de capitalizaci\u00f3n que resultan de ganancias incrementadas es lo que hace posible salarios e ingresos mayores en t\u00e9rminos reales. Que nadie pueda contar con una computadora antes que todos dispongan de papel y l\u00e1piz es tan descabellado como suponer que nadie pueda tocar la guitarra antes que todos tengan zapatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No solo no se ve la conexi\u00f3n entre los beneficios y mayores m\u00e1rgenes operativos con la mejora en los niveles de vida de los dem\u00e1s, sino que se suele insistir en las virtudes de la pobreza como si fuera una cualidad moral excelsa, elucubraci\u00f3n por cierto contradictoria, incompatible y mutuamente excluyente con la articulaci\u00f3n de un discurso que proclama la necesidad de reducir la pobreza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una c\u00e9lebre carta del ministro de la Corte Suprema de EE.UU.\u00a0<strong>Oliver Wendell Holmes, Jr.<\/strong>\u00a0dirigida al economista de la London School of Economics\u00a0<strong>Harold Laski<\/strong>fechada el 12 de mayo de 1927 en la que se consigna que \u201cNo tengo respeto alguno por la pasi\u00f3n del\u00a0<strong>igualitarismo<\/strong>, la que me parece simplemente envidia idealizada\u201d. Esto es as\u00ed, fuera de las conclusiones insensatas sobre la llamada\u00a0<strong>redistribuci\u00f3n de ingresos<\/strong>, ocupa un amplio terreno la envidia que ingresa de contrabando bajo un ropaje argumental vac\u00edo de sustancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy en d\u00eda la mayor parte de los discursos pol\u00edticos est\u00e1n inflamados de odio y resentimiento a quienes han construido sus fortunas l\u00edcitamente en los mercados abiertos, mientras que esos mismos pol\u00edticos generalmente se apoderan de dineros p\u00fablicos y les cubren las espaldas a mafiosos amigos del poder que asaltan a la comunidad con sus privilegios inauditos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, en un contexto de libertad y de competencia la asignaci\u00f3n de recursos depende de los gustos y preferencias de la gente a trav\u00e9s de los votos en los plebiscitos diarios del supermercado y equivalentes. Entonces, la diferencia de patrimonios y rentas derivan de esas votaciones, las cuales no son irrevocables ya que son cambiantes en la medida en que se acierte o se yerre en satisfacer los requerimientos de los dem\u00e1s. Y cuando se habla de monopolio lo que debe resultar claro es que deben combatirse los otorgados por el poder pol\u00edtico puesto que los naturales son consecuencia del apoyo del p\u00fablico consumidor. En otros t\u00e9rminos, el\u00a0<strong>monopolio<\/strong>\u00a0que no surge del privilegio estatal constituye un paso necesario en los procesos abiertos ya que el que primero descubre un producto farmac\u00e9utico o una nueva tecnolog\u00eda no debe ser combatido por ser el primero sino que debe mantenerse la competencia para que la cantidad de oferentes sea la que la gente vote en el mercado. Competencia no quiere decir que haya uno, varios o ninguno, todo depende de las circunstancias imperantes, el tema central es que el mercado se encuentre permanentemente abierto de par en par al efecto de que cualquiera desde cualquier punto del planeta puede ingresar al mercado con sus bienes o servicios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Gini ratios y similares pueden constituir curiosidades de alg\u00fan valor para conocer la dispersi\u00f3n del ingreso, pero son irrelevantes para concluir que el delta es mejor o peor. Como ha escrito el premio Nobel en econom\u00eda\u00a0<strong>James Buchanan<\/strong>\u00a0\u201cmientras los intercambios se mantengan abiertos y mientras la fuerza y el fraude queden excluidos, aquello sobre lo cual se acuerda es, por\u00a0 definici\u00f3n, eficiente\u201d. Por eso es que\u00a0<strong>Friedrich Hayek<\/strong>\u00a0ha consignado que \u201cLa igualdad de normas del derecho es la \u00fanica igualdad que conduce a la libertad y la \u00fanica que debe asegurarse sin destruir la libertad\u201d,\u00a0<strong>Ludwig von Mises<\/strong>\u00a0apunta que \u201cLa desigualdad de los individuos respecto a la riqueza y los ingresos es una caracter\u00edstica esencial de la econom\u00eda de mercado\u201d y\u00a0<strong>Robert Nozick<\/strong>\u00a0se detiene a mostrar las incoherencias de la guada\u00f1a estatal tendiente a reducir las diferencias de ingresos y patrimonios y lo mismo hace\u00a0<strong>Robert Barro<\/strong>\u00a0al mantener que \u201cel determinante de mayor importancia en la reducci\u00f3n de la pobreza es la elevaci\u00f3n del promedio del ingreso [ponderado] de un pa\u00eds y no el disminuir el grado de desigualdad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como hemos se\u00f1alado antes, el igualitarismo de resultados no solo contradice las indicaciones de la gente en el mercado con lo que se consume capital y consiguientemente se reducen salarios, sino que, estrictamente, es un imposible conceptual puesto que las valorizaciones son subjetivas y, por ende, no habr\u00eda una redistribuci\u00f3n que equipare a todos por igual (adem\u00e1s, las comparaciones intersubjetivas no son posibles) y, para peor, a\u00fan no considerando lo dicho, en cualquier caso debe instaurarse un sistema de fuerza permanente para redistribuir cada vez que la gente se salga de la marca igualitaria. Este es el problema de autores como los Rawls, Dworkin, Thorow, Tobin o Sen para citar los m\u00e1s destacados propulsores del igualitarismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llamada \u201c<strong>justicia social<\/strong>\u201d puede significar una de dos cosas: o es un pleonasmo grosero ya que la justicia no puede ser vegetal, mineral o animal o, de lo contrario, se traduce en la facultad de los aparatos estatales para sacar lo que les pertenece a unos para darlo a otros a quienes no les pertenece lo cual contradice la cl\u00e1sica definici\u00f3n de Justicia de \u201cdar a cada uno lo suyo\u201d. Por eso es que Mencken explica que para el envidioso el problema no es la injusticia sino que \u201ces la justicia lo que duele\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como queda dicho, en los debates aparecen las contradicciones y los saltos l\u00f3gicos pero frente al envidioso no hay defensa sobre todo porque opera en las sombras alegando otras razones que son meros disfraces y m\u00e1scaras que ocultan su disgusto may\u00fasculo para con los que sobresalen y, en general, contra cualquier manifestaci\u00f3n de excelencia. De m\u00e1s est\u00e1 decir que la envidia no solo arremete contra los exitosos en el mundo de los negocios, la emprenden tambi\u00e9n con virulencia contra los que se destacan en \u00e1mbitos acad\u00e9micos, deportivos y art\u00edsticos. El odio est\u00e1 dirigido a los mejores, sin atenuantes. Para recurrir a la terminolog\u00eda de la teor\u00eda de los juegos, se presenta aqu\u00ed un proceso de suma cero: el triunfo del pr\u00f3jimo es la derrota del envidioso que la siente como una p\u00e9rdida personal irreparable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez las tres obras que tratan con mayor rigor y solvencia el peligro de la envidia sean la de\u00a0<strong>Helmut Schoeck<\/strong>\u00a0(<em>La envidia. Una teor\u00eda de la sociedad<\/em>, Buenos Aires, Club de Lectores), la de\u00a0<strong>Robert Sheaffer<\/strong>\u00a0(<em>Resentment Against Achievement<\/em>, New York, Prometheus Books) y la editada por<strong>\u00a0Peter Salovey<\/strong>\u00a0(<em>The Psychology of Jealousy &amp; Envy<\/em>, London, The Guilford Press).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Termino con una cita del primero de los libros mencionados que resume magn\u00edficamente el tema que nos ocupa en esta nota period\u00edstica: \u201cLa mayor\u00eda de las conquistas cient\u00edficas por las cuales el hombre de hoy se distingue de los primitivos por su desarrollo cultural y por sus sociedades diferenciadas, en un palabra, la historia de la civilizaci\u00f3n, es el resultado de innumerables derrotas de la envidia, es decir, de los envidiosos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Este art\u00edculo fue publicado originalmente en\u00a0<\/em>El Diario de Am\u00e9rica\u00a0<em>(EE.UU.) el 19 de septiembre de 2013.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de www.elcato.org<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.elcato.org\/los-peligros-de-la-envidia\">http:\/\/www.elcato.org\/los-peligros-de-la-envidia<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En debates abiertos se avanza o retrocede seg\u00fan sea la calidad y la penetraci\u00f3n de los argumentos, pero cuando irrumpe el envidioso no hay razonamiento posible puesto que no surgen ideas sino que se destila veneno. 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