El Instituto Político para la Libertad (IPL) Perú, organización que promueve la defensa del principio de la libertad y el Estado de derecho, recomienda leer el artículo de Jorge Chuya, participante ecuatoriano de la IX edición de la Universidad de la Libertad (UDL). IPL Perú defiende y publica lo escrito por este joven columnista. Nos solidarizamos con la crisis política y económica, que afecta las libertades económicas y políticas de los venezolanos. A continuación les compartimos el siguiente artículo:
¡Valiente Venezuela!
Son las 5 de la mañana de un 16 de noviembre. Estoy en el aeropuerto, y lo primero que me encuentro es a una persona pidiéndome ayuda. Es una mujer venezolana, que me pide -casi hasta rogándome- que le ayude a llevar comida en mi equipaje. Sus maletas tenían sobrepeso, y no quería dejar nada. Accedí a ayudarla, y efectivamente, lo que metía en mi maleta eran tarros de mayonesa, harina, e incluso comida para su perrita. Al llegar me abrazó muy fuerte y me agradeció de todo corazón mi ayuda.
Por lo que me pregunto: ¿cómo se puede vivir así? ¿Cómo puedes mirar a tus seres queridos a los ojos y decirles que hoy no pudiste conseguir comida?
Al llegar a Venezuela, y al hablar con mis compañeros me he dado cuenta de algo sumamente importante. Todos, y cada uno de ustedes son personas valientes, que no se han dejado vencer, no se rinden y siguen luchando por ustedes, por aquellos que aman y por un futuro mejor. Todos ustedes son personas maravillosas. Yo estoy aquí alrededor de héroes que me demuestran que las luchas contra los monstruos no solamente se encuentran en películas.
Jamás dejen de luchar. Sean valientes.
Si necesitan inspiración, miren el sol salir por el horizonte, y recuerden que luchan por un mejor mañana.
Si tienen miedo, no lo callen y griten al mundo: “Yo tengo miedo”, porque solamente cuando tenemos miedo es cuando llegamos a ser valientes.
Si se sienten solos, recuerden que tienen millones de amigos más allá de las fronteras que están junto a ustedes y no los dejarán caer.
Y, por último, me tomaré el atrevimiento de darles un consejo. Sean locos. Sean unos locos ante la vida queriendo romper con lo establecido. Me gustan las personas locas, con mentes sin límites y destinos imposibles. Están llenas de sorpresas y cambian el mundo con sus ideales. Ya se habrán dado cuenta de que la vida no es una fiesta, pero, ya que estamos aquí, salgamos a divertirnos, ¡y bailemos! No renunciemos a nuestros sueños, salgamos a buscarlos. Que nuestros ideales y nuestros sueños sean un préstamo voluntario de momentos inolvidables que quizás podrían durar la vida entera. Que lo que me preocupa es que no existan estos locos. Me preocupa seguir conviviendo con gente que no mira al cielo. Porque lo más importante es que sean personas que vayan por la vida con los pies en la tierra, pero siempre… siempre con la mirada en el cielo.













