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Terremoto a la vista: modelo económico de Pedro Castillo

Foto: ElMundo.es
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Por Paul Montjoy (publicado en La Cuestión)

Las propuestas económicas del candidato presidencial Pedro Castillo han generado temor en las inversiones. Según el Servicio de Asesoría Empresarial (SAE) de Apoyo Consultoría, el 75% de las empresas en este momento están optando por aplazar algunas decisiones de inversión en el corto plazo, mientras que el 4% han decidido suspender las decisiones de inversión de forma indefinida a raíz del temor que genera un eventual gobierno de Perú Libre. ¿Por qué genera esta percepción Pedro Castillo? ¿Quién es y qué hay detrás de él?

Este profesor de primaria, de 51 años, saltó a la palestra pública en 2017, encabezando la huelga magisterial que provocó la renuncia de la exministra de Educación Marilú Martens y que tuvo como parte de las exigencias el aumento de sueldo y la anulación de exámenes de rendimiento a los profesores. El exministro Carlos Basombrío denunció que, en dicha huelga, existían infiltraciones de Movadef, brazo político del grupo terrorista marxista-leninista Sendero Luminoso.

El exsecretario del Sutep anunció al diario Perú21 que Pedro Castillo fue elegido en el gremio por la gente del Movadef. The Economist también ha confirmado la existencia de esos vínculos en su artículo Two extremists vie in a run-off for Peru’s presidency, afirmando que Castillo se había aliado con un grupo descendiente de Sendero Luminoso para obtener éxito en la protesta.

Castillo, quien logró pasar a la segunda vuelta con el 18,1% de los votos y que hoy encabeza las encuestas, postula por Perú Libre, partido que dirige Vladimir Cerrón. Este fue gobernador regional de Junín entre el 2011 y 2014, y fue reelecto en 2019, pero cesado en el cargo por la condena penal recibida por delitos de corrupción.

Cerrón ha declarado abiertamente que Perú Libre es un partido marxista-leninista-mariateguista, y también está establecido en el plan de gobierno de Pedro Castillo presentando ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Cerrón ha participado activamente en encuentros internacionales de líderes adscritos a la política internacional de Nicolás Maduro y Evo Morales.

Inclusive, su partido es uno de los tres partidos peruanos vigentes adscritos al Foro de Sao Paulo, el cual promueve el Socialismo del Siglo XXI, junto con el Partido Nacionalista Peruano y Juntos por el Perú. De ahí que haya habido injerencias del presidente de Bolivia, Evo Morales, y el exmandatario uruguayo José Mujica en las elecciones de Perú, a través de mensajes de aliento a la candidatura de Pedro Castillo.

El plan económico de Castillo

Una de las principales propuestas del plan de gobierno de Pedro Castillo es la nacionalización de los sectores que el gobierno considere estratégico, en donde se incluye la minería. Castillo ha afirmado varias veces que es “injusto” que el 30% del dinero de la minería se queden en el Perú y el 70% salga del país. Según indica, esa proporción debería invertirse, como ocurre en Bolivia —modelo económico que ha elogiado varias veces durante la campaña y que se muestra como ejemplar en el plan de gobierno de Perú Libre—.

Sin embargo, lo que menciona el candidato es falso. De acuerdo con el Instituto Peruano de Economía (IPE), la minería paga cada año en impuestos el 47% de sus utilidades, entre Impuesto a la renta, regalías mineras y gravamen especial a la minería, lo que representa el 20% de todos los impuestos pagados por empresas en el Perú. Este porcentaje es mayor en que otros países mineros: en Chile, la minería paga el 40.7% de sus utilidades como impuestos; en Australia, el 44.3%, y en Canadá, el 35.5%. Las regalías mineras repartidas a las regiones entre el 2011 y 2020 son cerca de 40 mil millones de soles, según la misma entidad.

Por otro lado, la inversión minera en Bolivia, según el Ministerio de Minería y Metalurgia de ese país, ha sido de 2,922 millones de dólares, entre el 2009 y 2018, lo que representa el 41% de inversión del Estado. En Perú, en ese mismo período de tiempo, la inversión minera ha sido de 59,341 millones de dólares, es decir, 20 veces más, según el Banco Central de Reserva (BCRP).

No solo eso: Bolivia ha exportado, entre el 2010 y 2019, cerca de 20,916 millones de dólares, mientras que el Perú solo en el 2020 ha exportado 26,0000 millones de dólares. Entonces, el modelo peruano, en comparación con Bolivia, genera mucho más dinero que se ve reflejado, según el IPE, en 1.8 millones de familias que dependen de la minería.

Bolivia tampoco ha sabido reducir con su modelo las brechas sociales. En el país altiplánico, la anemia entre niños de 6 a 23 meses es de 86.6%, mientras que en el Perú es de 40%. Mientras que la pobreza en el 2018 representaba el 34,6% y la pobreza extrema en 15.2%.

Otro de los puntos de su plan de gobierno es renegociar los tratados de libre comercio del Perú, lo que traería como consecuencia sanciones monetarias en caso de incumplimiento. También originaría la separación del Perú de la Alianza del Pacífico, organismo internacional de la que es fundadora junto con México, Chile y Colombia, para integrarse a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Finalmente, en sus discursos, Pedro Castillo ha mencionado que, de llegar al poder, desactivará el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo y cerrará el Congreso, en caso este se oponga a sus políticas. Todo ello rompe la seguridad jurídica y hace que genere temor en las inversiones. Asimismo, ha mencionado, en el pasado debate en la ciudad de Chota, que se prohibirán las importaciones de los “productos que produce el pueblo”, lo que ha generado alarma en un sector de la población.

Milagro con grietas

Antes de la pandemia de la Covid-19, el Perú había logrado reducir su pobreza de 58.5 % en el 2004 al 20.5% en el 2018, mientras que la extrema pobreza se redujo de 16.4% a 2.8%, según el Instituto Nacional de Estadística INEI. En otras palabras, hacía 17 años, más de la mitad del Perú vivía en situación de pobreza.

En cuanto a accesos a servicios públicos, en 2003, el 70,4% de la población tenía agua potable, mientras en 2020, el servicio alcanzó el 90,8% de la población. Además, la esperanza de vida pasó de 71,1%, en 2000, a 76.2% actualmente, según el Banco Mundial.

A partir del 2001 se inició un proceso de apertura económica. Actualmente, Perú cuenta con 21 acuerdos comerciales, ente los que destacan tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, Canadá, Singapur, China, Chile, Reino Unido y la Unión Europea. También están las zonas de libre comercio de la Alianza del Pacífico y la Comunidad Andina.

Esto atrajo inversiones que generaron que el PBI pasara de 51.7 miles de millones, en 2000, a 226.8 miles de millones de dólares, en 2020. En cuanto al PBI per cápita, pasó de 1,955 dólares, en 2000, a 6,977 dólares, en 2019, y se superó a países como Colombia y Ecuador. Estas cifras hicieron que la prensa internacional bautizase al hecho como “el milagro peruano”.

A pesar de las cifras anteriores, el denominado ‘milagro peruano’ no tuvo el mismo rendimiento en otros sectores como educación, salud e infraestructura. En el primer caso, el presupuesto público aumentó de 14,960 mil millones de soles a 32,057 mil millones de soles, entre 2010 y 2019, pero ese año solo se ejecutó 19.7%. En cuanto a salud, Perú es uno de los países con el peor desempeño contra de la pandemia: solo en abril se registraron 8,255 muertos. Y en infraestructura, en Perú no se construye un solo hospital desde el 2011, declaró la titular de EsSalud, Fiorella Molinelli.

A todo ello se suman los problemas de informalidad, con un porcentaje del 75%; la corrupción, sobre todo por los últimos escándalos del caso Lava Jato; y las crisis políticas, originadas por las vacancias presidenciales, disolución del Congreso y encarcelamiento de políticos.

Si bien el modelo peruano tiene aún demasiadas grietas y el 91% de la población exigen cambios tangibles, Castillo no ha ofrecido propuestas concretas para estos cambios, pues su discurso solo ha girado en torno a críticas contra el sistema, pero sin plantear soluciones. De lograr desarollar su plan, podría terminar siendo un huracán que barra con todo, incluyendo lo que se ha logrado. De hecho, en su artículo Will Peru become the next Venezuela, la revista Reason considera que, de ganar el candidato de Perú Libre, aumentarán las expectativas de migración masiva y un desastre económico.

 

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