Artículos

Lech Walesa, el electricista polaco que venció al Comunismo

A propósito del día del trabajador celebrado el día 1 de Mayo de cada año, es necesario recordar uno de los hitos más importantes de la historia sindical en el mundo: la Huelga de Gdansk. En ella, los trabajadores de los astilleros de Gdansk no imaginaron jamás que su hazaña daría inicio a la revolución democrática de la Europa Oriental, que terminaría por acabar con los regímenes totalitarios impuestos por el Comunismo Soviético.

De esta forma, entre el 14 y 31 de Agosto de 1980, Polonia viviría una de las manifestaciones más importantes de la historia. Cientos de miles de obreros polacos se alzaron en una huelga cuya principal demanda era la constitución de sindicatos autónomos del partido y del gobierno, libre sindicalización, libertad para manifestar el credo religioso, libertad de expresión y el derecho a huelga.

El éxito de dicho movimiento fue tal, que significó el cese en su cargo del primer secretario del Partido Comunista polaco, Edward Gerek, y la fundación —inicialmente en la clandestinidad— de Solidarność (Solidaridad), el primer sindicato no gubernamental de la Polonia comunista.

Liderados por Lech Walesa, electricista de profesión, esta agrupación de inspiración cristiana y que terminaría convirtiéndose en un partido político, lideraría luego la llamada “revolución de terciopelo” que —irónicamente— se levantaría contra el Partido Obrero Unificado Polaco y su revolución del proletariado, que gobernaba el país, y el gobierno estalinista de la República Popular de Polonia. Este hito marcó el inicio de una revolución pacífica, la que además desencadenaría en los estados satélites de la URSS otra serie de “revoluciones de terciopelo”, que culminarían en 1989 con la caída del muro de Berlín, poniendo fin a la hegemonía soviética en Europa del este.

Lech Walesa pasó de ser un líder local a dirigir el comité sindical Solidarność y desafiar a las estructuras del comunismo europeo, a recibir el Premio Nobel de la Paz en 1984 y llegar a ser Presidente de la República de la Polonia democrática entre 1990 y 1995. Su obra y legado para la libertad sindical dan razón a su famosa frase: “La caída del muro de Berlín hace buenas fotos, pero todo comenzó en los astilleros”.

Así, las cosas, en honor a la paz, la democracia, la solidaridad y a los miles de trabajadores en el mundo que se esfuerzan diariamente por sus familias y por ser dueños de su propio destino, recordemos dicha hazaña por la democracia y el ejemplo del propio Walesa, quien creyó firmemente en la posibilidad de un mundo “pacífico y solidario”.

“Nosotros hicimos una revolución y la hicimos sin odios”, dice Walesa, “rodeados por soldados y misiles. Las generaciones actuales tienen más libertad que ninguna otra, viven en un mundo más abierto; por eso ahora la tarea es de todos para el mundo”.

You may also like

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

More in:Artículos