Por Nicolás Fuentes
La juventud de esta generación está a la vanguardia de los temas económicos, sociales y políticos. Esto es aprovechado por muchos partidos políticos para generar una masa política que siga sus intereses. Pero lo que realmente se debería hacer es empoderar a estos jóvenes activos con la finalidad que ejerzan su ciudadanía.
No basta con cumplir 18 años y tener un documento de identidad para ser ciudadano. Es necesario saber nuestros deberes y derechos como tales. Hay que evitar regalar un cheque en blanco al candidato que sea el mal menor y dejar que asalten a todos los ciudadanos. Todo esto solo será posible en un Estado de derecho con una fuerte institucionalidad, donde no gobiernen las personas sino las instituciones. No solo me refiero de entidades físicas, sino de principios morales (A. Smith) que nos permitan ser personas correctas y propias en simpatía con nuestros conciudadanos. De ese modo, se podrá empujar el desarrollo de nuestro país.
Tuve la oportunidad de participar en la UDL Bolivia 2017 donde compartí experiencias políticas, económicas y sociales entre jóvenes de distintas nacionalidades. Ahí observé el nivel de compromiso que existe en cada joven de distinta nacionalidad con respecto a su país. Por nuestro lado, los peruanos, no teníamos un compromiso político y social para con nuestro país, sino hablábamos más bien de reformas para mejorar el sistema económico y/o de reformas de tercera generación. Mientras los jóvenes de Venezuela y, en parte, los de Bolivia tenían un fuerte compromiso e intensos sentimientos para con su país en el aspecto político y social, que se basaban en reformas de primera generación, como superar desequilibrios monetarios y fiscales; y de segunda generación, como transformar la estructura institucional del Estado.
Bolivia vive una dictadura enmascarada con las reelecciones de Evo Morales. Esto genera inestabilidad política y, a su vez, transmite a la economía expectativas negativas. Felizmente, se tiene a Santa Cruz como capital y resistencia político-económica del masismo[1].
[1]Masismo es el nombre que se utiliza para nombrar a los miembros y seguidores del Movimiento Al Socialismo (MAS).













